En la ruptura entre Donald Trump y Elon Musk coinciden “las tres D” que el periodista y maestro de reporteros Miguel Ángel Bastenier identificaba en toda buena historia. Drama, al menos en el tono en las formas de un divorcio político retransmitido en directo; dinero, pues la contienda enfrenta al hombre más rico del mundo con el gobernante más poderoso de Occidente; y diversión, ya que medio mundo ha seguido la pelea como lo que es: probablemente el mayor espectáculo nunca visto en redes sociales. Los dos desplegaron sus réplicas y contrarréplicas en sus propias plataformas y alentaron a su vez una guerra de posiciones entre sus acólitos. Steve Bannon, exasesor de Trump e ideólogo del movimiento MAGA (Make America Great Again), encabezó una avanzadilla que se volcó en los ataques personales a Musk.
BANNON: Tech bros came in late. Most after we won. They think money equals power. But Silicon Valley’s values aren’t MAGA values. Washington isn’t going to run on tech bro terms. Trump gave Elon every chance. Musk promised a trillion in spending cuts. That promise was a fraud. pic.twitter.com/3ect9j8HV9
El dueño de Tesla, X y Space-X, que hasta el 30 de mayo fue consejero del presidente republicano en materia de recortes, abandonó el cargo entre críticas a la ley fiscal en trámites en el Capitolio. Pero las objeciones derivaron pronto en un vórtice de mensajes cada vez más áspero, hasta llegar a las acusaciones y amenazas sin filtro. Bannon, que ya había mostrado sus diferencias con el magnate de origen sudafricano, estalló desde su podcast: “Los tecno bros llegaron tarde [...]. Creen que el dinero equivale a [tener] poder. Musk prometió un billón en recortes de gastos. Esa promesa fue un fraude”.
















