Desde hace muchos años, el País Vasco, y en particular su partido hasta ahora hegemónico, el PNV, son el eje de la balanza de la política española. Cuando el PNV cambia, todo se mueve. En 1996 pasó de pactar con el PSOE a hacerlo con el PP de José María Aznar. En 2004 volvió a girar hacia el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. En 2016 ayudó al PP de Mariano Rajoy en sus horas más bajas y en 2018 le dio la puntilla haciendo presidente a Pedro Sánchez. Por eso son tan relevantes las palabras este viernes del lehendakari, Imanol Pradales, al finalizar la Conferencia de Presidentes, que fue un rotundo fracaso.

“Lo ocurrido hoy es bochornoso. Esta lógica no nos lleva a ninguna parte. Es perniciosa para las instituciones, para la democracia y para la ciudadanía. Visto lo visto hoy, no sé si merece la pena volver”, dijo Pradales. No fue el único. El otro presidente que no es ni del PP ni del PSOE, el canario Fernando Clavijo, también salió horrorizado después del espectáculo en el que por primera vez en la historia una presidenta, Isabel Díaz Ayuso, abandonó la Conferencia porque se habló en euskera y en catalán. Clavijo también criticó que las comunidades del PP se estén resistiendo a recibir a los menores inmigrantes que se acumulan en Canarias. “Pueden discutir la ley, pero espero que no la incumplan”, dijo en tono muy preocupado después de que varios gobiernos del PP hayan pactado con Vox que no acogerán ni un solo menor.