1.- Indicios.- La determinación de Pedro Sánchez de seguir marcando el paso, con o sin presupuesto, expresada en una intensa entrevista con Pepa Bueno complica las fantasías de los que ya le dan por amortizado. Y esta misma semana, la imagen del presidente Salvador Illa dando un apretón de reconocimiento al presidente Carles Puigdemont con el beneplácito de Moncloa confirma que contra viento y marea, Sánchez sigue transitando con dos ideas diferenciales: una cierta querencia de izquierdas, en un momento en que estas viven entre enormes dificultades para conservar su lugar en el mundo (la socialdemocracia se ha ido y nadie sabe cómo ha sido) y un empeño en buscar vías de reconciliación con el independentismo catalán encallado en la frustración, con los gestos de reconocimiento necesarios para dejar atrás los momentos de confrontación y reemprender la normalidad institucional, abriendo así una nueva etapa más allá de las rabietas patrioteras de uno y otro lado. Un doble hecho diferencial que explica las dificultades que sus adversarios tienen para confrontarse políticamente con él. Y que ha convertido al PP de Feijóo en una caricatura de oposición sin atributos políticos, atrapada en una sola línea estratégica: la denuncia de las trapacerías de Sánchez que ha llevado al PP incluso al boicot de un acto institucional del poder judicial. Mala señal cuando la derecha entra en estas dinámicas subversivas. Con una consecuencia inquietante, ahora mismo, el único proyecto alternativo al de Pedro Sánchez es el de Vox, que tiene así vía libre para ir acorralando al PP, favorecido por el viento que viene de Europa en que las derechas neofascistas están desbordando por doquier a conservadores y liberales.