La primera Conferencia de Presidentes en Barcelona, casi ocho años después del procés, nació torcida y terminó en un rotundo fracaso. La política catalana está mucho más tranquila que en 2017, pero la política española parece rota definitivamente a pocas horas de una manifestación del PP en Madrid con el lema “mafia o democracia”. Todo ha empeorado en esta cita sobre la última, en Santander. Sigue sin haber acuerdos, pero es que ahora además hay desplantes, enfrentamientos directos, y un tono muy crispado que ya invade todas las relaciones entre los dos grandes partidos y ha llegado también a los barones territoriales, que hasta ahora mantenían más las formas, con Isabel Díaz Ayuso como gran protagonista de todos los excesos de una jornada que deja un poso muy amargo para todos los presentes.
El PP quiere transmitir la idea de fin de ciclo, mientras el Gobierno intenta mostrar normalidad y garantizar que la legislatura está solo a la mitad. Los presidentes del PP, que son mayoría en este órgano —13 de los 19, incluyendo a Ceuta y Melilla— se coordinaron el día anterior con la dirección nacional para pedir uno detrás de otro delante de Pedro Sánchez que adelante las elecciones ante la “situación política crítica”, que les llevará este domingo a manifestarse en Madrid con el lema “mafia o democracia”. Sánchez les contestó con claridad: no habrá elecciones hasta 2027, “cuando tocan”. El presidente y algunos barones socialistas, como el asturiano Adrián Barbón, trataron de rebajar la tensión que dominaba el ambiente con algunas bromas, pero con poco éxito.







