Stian Angermund tiene todos los síntomas de un ataque de ansiedad en la salida de la Zegama-Aizkorri, la maratón de montaña más importante del mundo, una carrera que ya ha ganado. ¿Cómo responderán las masas que glorifican las subidas más icónicas al corredor de trail más ilustre que ha sido suspendido por dopaje en el día de su regreso? Teme coronar Aizkorri entre abucheos, que ya no haya sitio para él. “Según pasó la carrera me fui sintiendo cada vez menos asustado y más bienvenido”. Cuando llegó a meta, vacío, echó un trago de agua y vio a una cara amiga: “¿Cómo ha ido?” Se venció en su hombro, empezó a llorar y perdió la noción del tiempo. “Quizás sea la carrera que más recordaré en toda mi vida. Cruzar la meta fue como dejar atrás año y medio. Empieza una nueva página”.
Alguien que hacía biatlón como adolescente, deporte nacional en Noruega, que descubrió el trail cuando se mudó a Bergen. “Tenemos la cultura de carreras en subida y me encantó”. Se convirtió en 2017 en uno de los 11 nombres del palmarés masculino de Zegama no llamados Kilian Jornet, ganador de las otras 11 ediciones. “Hay que estar ahí para entender lo loco que es, es difícil explicar el sentimiento de correr entre los favoritos sobre las zonas plagadas de gente. Fue un día alucinante. No por ganar, sino por experimentar esa atmósfera”. Llegó después de su explosión como doble campeón del mundo de skyrunning en 2016 en el pirineo ilerdense, tanto en kilómetro vertical como en la distancia maratón. Su palmarés incluye victorias en la general de las Golden Trail Series en 2018 y 2021, así como los mundiales de 2022 y 2023.






