Cuando el dinero, la infraestructura militar, los algoritmos y el poder cultural se reúnen en un puñado de corporaciones, la amenaza ya no es solo una superinteligencia fuera de control, sino el fin de la democracia liberal a manos del extremismo tecnológico.

En respuesta a la ofensiva terrorista de Al Qaida, las decisiones de hace un cuarto de siglo han transformado a Estados Unidos hasta llegar al autoritarismo de Trump

Hoy, la gran amenaza que imagina Washington ya no es una organización terrorista escondida en las montañas afganas. Es otra gran potencia