Miedo, temblores y dificultad para reaccionar son algunas respuestas posibles. Saber qué decir y hacer puede marcar la diferencia.

El fenómeno puede provocar vértigo, náuseas y sensación de desplazamiento, especialmente en personas afectadas por el estrés posterior al sismo.

Miedo, temblores y dificultad para reaccionar son algunas respuestas posibles. Saber qué decir y hacer puede marcar la diferencia.

Miedo, angustia, temblores, alteraciones del sueño y dificultad para concentrarse pueden aparecer tras una emergencia.

Respirar, concentrarse en el siguiente paso y conocer las zonas seguras puede ayudar a evitar que el pánico bloquee la reacción.