NoticiaMiedo, angustia, temblores, alteraciones del sueño y dificultad para concentrarse pueden aparecer tras una emergencia.Palpitaciones, temblores, opresión en el pecho, problemas de sueño y dificultad para concentrarse pueden ser respuestas fisiológicas ante una situación amenazante. Foto: Juan Pablo Rueda. EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD10.08.2026 13:30 Actualizado: 10.08.2026 13:30

Un terremoto o cualquier otra situación de emergencia no solo puede generar daños materiales o poner en riesgo la integridad física de las personas. También puede desencadenar una serie de respuestas emocionales y fisiológicas que pueden aparecer durante los primeros momentos de la emergencia y prolongarse durante los días o semanas posteriores. LEA TAMBIÉN Ante una situación de estas características, algunas personas pueden experimentar un bloqueo temporal, dificultades para procesar instrucciones o tomar decisiones, así como imágenes, recuerdos o sonidos relacionados con la experiencia vivida. Estas respuestas pueden presentarse incluso después de que haya terminado el evento y hacen parte de las distintas formas en las que el organismo puede reaccionar frente a una situación extraordinaria y amenazante.El impacto de una emergencia puede continuar durante días o semanas. Foto:Samir RojasA nivel emocional, el miedo, la confusión, la desorientación, la tristeza, la angustia y la sensación de pérdida de control pueden aparecer como parte de esta respuesta. No todas las personas reaccionan de la misma manera ni experimentan los mismos síntomas, por lo que la respuesta ante una emergencia puede variar de acuerdo con cada individuo y con las circunstancias que haya vivido.“Fisiológicamente, el cuerpo puede reaccionar con palpitaciones, temblores, opresión en el pecho, alteraciones del sueño y dificultad para concentrarse. Es importante comprender que estas manifestaciones, por sí solas, no significan que la persona esté perdiendo el control o desarrollando inmediatamente un trastorno mental, sino que pueden corresponder a respuestas fisiológicas y emocionales ante una situación de emergencia”, explica Nathalia Patricia Rey Gómez, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Colombia.¿Cuándo una reacción requiere atención profesional?Una de las preguntas después de una emergencia es cómo determinar si las reacciones emocionales corresponden a una respuesta esperable ante lo ocurrido o si pueden requerir acompañamiento profesional. De acuerdo con la especialista, la intensidad de los síntomas, cuánto tiempo permanecen y la manera en que afectan la vida cotidiana son algunos de los elementos que permiten identificar cuándo es recomendable buscar ayuda.Durante las primeras horas o semanas posteriores a una emergencia pueden aparecer manifestaciones como llanto, angustia, miedo, alteraciones del sueño o la necesidad de recordar constantemente lo ocurrido. Estas respuestas pueden presentarse mientras la persona procesa la experiencia y enfrenta las consecuencias del evento.Sin embargo, la situación requiere mayor atención cuando el malestar es intenso, se mantiene un estado de alerta permanente o las manifestaciones persisten e interfieren con actividades cotidianas como comer, dormir, trabajar o relacionarse con otras personas. En esos casos, se recomienda consultar a un profesional de la psicología. LEA TAMBIÉN Los primeros auxilios psicológicos pueden ayudar a brindar seguridad. Foto:ISTOCK“Es importante diferenciar estas reacciones de condiciones como el estrés postraumático o la depresión, que requieren una valoración profesional. Algunas señales de alerta pueden ser los recuerdos intrusivos persistentes, el aislamiento, alteraciones prolongadas del estado de ánimo, sentimientos de desesperanza o pensamientos relacionados con la pérdida del sentido de la vida”, señala Rey Gómez. La diferencia, por tanto, no está únicamente en la aparición de una determinada emoción o síntoma, sino también en su intensidad, duración y repercusión sobre la vida cotidiana. Una persona puede sentir miedo, angustia o dificultades para dormir después de una emergencia sin que esto signifique necesariamente que esté desarrollando un trastorno mental. La observación de la evolución de estas manifestaciones resulta fundamental para identificar cuándo se necesita una valoración profesional.El impacto de una pérdidaEl impacto emocional puede ser todavía mayor cuando una emergencia deja pérdidas personales o materiales. La muerte de un familiar, la pérdida de una vivienda o la afectación de un proyecto de vida pueden generar procesos de duelo que requieren acompañamiento.En estos casos, la atención inicial debe concentrarse en la contención humana, la seguridad y las necesidades básicas de la persona. En ese contexto, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) pueden contribuir a brindar una presencia cálida, una escucha empática y un entorno seguro.También pueden facilitar la conexión de las personas afectadas con sus redes de apoyo familiares, comunitarias e institucionales, especialmente en momentos en los que la incertidumbre y las consecuencias de la emergencia pueden dificultar la capacidad para afrontar lo sucedido.Afectaciones por terremoto en Cundinamarca Foto:x: @JorgeEmilioRey“A medida que pasa la fase crítica, el acompañamiento psicológico puede orientarse hacia la elaboración de la pérdida y la reconstrucción gradual del proyecto de vida. Es fundamental contar con espacios de escucha y seguimiento que permitan reconocer el proceso de duelo, fortalecer los recursos personales y favorecer una adaptación progresiva, sin presionar ni acelerar los tiempos de cada persona”, explica la docente.De esta manera, el acompañamiento no debe centrarse en acelerar el proceso de duelo ni en establecer cuánto tiempo debería tardar una persona en recuperarse. La adaptación después de una tragedia puede desarrollarse de manera diferente en cada caso y requiere espacios que permitan reconocer las emociones y fortalecer los recursos personales.Rutinas, apoyo y autocuidadoDespués de una emergencia, recuperar progresivamente algunas rutinas cotidianas puede contribuir a generar una sensación de estabilidad. Mantener ciertos hábitos puede ayudar a las personas a retomar actividades y recuperar gradualmente espacios de normalidad después de una experiencia extraordinaria.También pueden ser útiles ejercicios sencillos de respiración pausada y consciente, mantener contacto con personas de confianza, limitar la exposición permanente a noticias o rumores y procurar hábitos de descanso y autocuidado. LEA TAMBIÉN La red de apoyo también cumple un papel importante. Familiares, amigos y otras personas cercanas pueden contribuir a afrontar el impacto emocional de una emergencia mediante una presencia que no juzgue ni presione a quien está atravesando el momento.Escuchar sin juzgar, respetar los silencios y evitar expresiones que minimicen el dolor, como “todo pasa por algo” o “tienes que ser fuerte”, son algunas de las formas de acompañar de manera respetuosa a una persona afectada.Gobernación de Caldas lidera PMU tras el sismo que dejó tres muertos en Manizales. Foto:Cortesía“Apoyar sin revictimizar implica respetar el silencio, acompañar con gestos sencillos y no juzgar la manera en que cada persona expresa su sufrimiento. La escucha activa y la presencia serena pueden ser fundamentales en estos momentos”, puntualiza Rey Gómez.Así, el acompañamiento después de un temblor u otra emergencia no consiste únicamente en preguntar cómo se encuentra una persona o intentar que deje atrás rápidamente lo ocurrido. También implica reconocer que pueden existir respuestas físicas y emocionales frente a la experiencia, respetar los tiempos individuales y estar atentos a aquellas manifestaciones que, por su intensidad, persistencia o impacto sobre la vida cotidiana, puedan requerir atención profesional.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.