Y es que, si uno revisa el historial de este Gobierno, todo lo que el presidente tocó terminó corrompido.

El mandato del “cambio” termina herido por el choque entre sus propios aliados, inmersos en un cruce de denuncias mutuas.

Supuestos direccionamientos de contratos, intentos de soborno a congresistas y tráfico de influencias hacen parte de la lista.