El país se inscribe en una tradición de regímenes híbridos y autoritarios que descubrieron hace tiempo que suspender elecciones genera más costos que celebrarlas bajo condiciones controladas

La codictadura de Nicaragua es una anomalía profunda y debería ser inaceptable, más allá de las declaraciones de rechazo.

En Nicaragua se acabó la condición esencial de toda democracia. Ya ni siquiera se pretende simular una competencia mediante el voto popular