La Casa Blanca busca una salida negociada de un conflicto que ha desestabilizado Oriente Medio y ha enfrentado a EEUU con sus aliados, incluyendo Israel, que insiste en continuar su ofensiva contra Hezbolá.

La relación entre ambos líderes ha fluctuado desde la cordialidad hasta los ataques verbales.

El primer ministro de Israel, descontento con el alto el fuego con Teherán, necesita el apoyo del presidente republicano de cara a las elecciones de octubre