El suroeste de Europa atraviesa un escenario crítico provocado por la recurrencia de olas de calor extremo y una sequía prolongada que ha transformado la masa forestal del continente en un auténtico polvorín. Las imágenes de densas columnas de humo en la Comunidad de Madrid y en diversas regiones del sur de Francia son el reflejo de un fenómeno estructural provocado por la crisis climática, coinciden los expertos. El calor extremo, con temperaturas que han superado con frecuencia la barrera de los 40 °C, y la drástica pérdida de humedad en el suelo y la vegetación han actuado como catalizadores de primer orden. Esta combinación facilita una propagación veloz e incontrolable del fuego, superando en muchos casos la capacidad técnica de respuesta de las brigadas de emergencia.

Los investigadores atribuyen al calor extremo el aumento de la evaporación de las reservas de agua y advierten de pérdidas agrícolas, ríos con caudales mínimos y más grandes…

Las olas de calor están acelerando la evaporación del agua y resecando los suelos.