El carro, un Ferrari Purosangre, fue adquirido en Autos Italianos de Colombia. El comprador ha entregado más de 500 millones de pesos y nadie responde.

Mientras un sector asegura que se trata de incumplimientos comerciales por cambio de concesión, clientes hablan de estafa y concierto para delinquir.

Crece número de clientes que giraron jugosas sumas por carros de hasta 2.000 millones de pesos.