El anuncio de Managua eliminó cualquier apariencia democrática y abrió la puerta a sanciones económicas más amplias, restricciones de visas y una ofensiva diplomática coordinada desde Washington

Nicaragua es gobernada desde 2007 por Ortega, un exguerrillero sandinista de 80 años, en medio de denuncias de fraudes electorales o eliminando a la oposición.

Renacer advierte que ya no cabe ninguna ilusión sobre una transición democrática negociada. Chamorro sostiene que el dictador sandinista siempre quiso un Estado de partido único…