La venda que cubre los ojos de la Justicia ha caído en el lodazal del debate partidista y algunas togas, guste o no, están bajo sospecha. No todas, claro. Son unas cuantas solo de las más de 5.000 que se visten en España las que han asumido como propio el lenguaje de las trincheras, dictado resoluciones más políticas que jurídicas, jugado con los tiempos; acuñado un nuevo sujeto penal -el entorno- para condenar a alguien sin pruebas que acrediten su culpabilidad y retirado el pasaporte a la mujer del presidente del Gobierno

Los votantes del PP son los únicos en los que se impone la tesis de que los jueces “aplican la ley de forma imparcial” y “no se dejan influir por los grandes poderes económicos”

Los casos que afectan al PSOE son más conocidos que los que involucran al PP. Una de cada tres personas cree que los jueces tienden a favorecer a la derecha