La planificación del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos se convirtió en el epicentro de una profunda batalla cultural. Según revela el sitio Axios, la Casa Blanca y sus aliados orientan las celebraciones oficiales hacia una narrativa de oración y guía divina. Esto encendió las alarmas de críticos y opositores que denuncian que la conmemoración nacional se está convirtiendo en un evento de carácter marcadamente cristiano. Para un sector de la población, el gobierno está politizando el aniversario del país. Para otro, los afines al mandatario, representa una oportunidad esperada para devolver la fe al centro de la historia fundacional.

EE. UU. tendrá una fiesta por sus 250 años de independencia en medio de dos extremos: uno que no quiere festejar y otro que perdió el norte.

Estados Unidos se prepara para una gran celebración de su independencia en medio de una gran expectativa y una serie de eventos que Donald Trump ha buscado controlar al detalle.…