A la espera de los equipos de rescate del Gobierno, los supervivientes buscan a sus seres queridos como pueden y apilan sus cadáveres bajo las ruinas de las viviendas sociales del chavismo, pero el hedor a muerte y descomposición les impide darles su último abrazo

El olor a cadáveres y la falta de ayuda reflejan la gravedad de la tragedia en La Guaira, donde los terremotos dejan 920 muertos y miles de afectados.

Creadas por la propaganda chavista, no han pasado la prueba del terremoto. Cientos de personas han muerto bajo los escombros de las construcciones del régimen