La fallida sesión del Senado para debatir una eventual interpelación a Manuel Adorni dejó expuesta una escena de conveniencias cruzadas. En ese contexto, la renuncia de Esteban Bullrich al PRO sobresale como un gesto excepcional en una política cada vez más resignada a justificar lo injustificable.

Lo habían anunciado, hace unos días, para descomprimir la relación con la oposición. Pero ahora el oficialismo dio marcha atrás.

El jefe de Gabinete canceló de manera inesperada la presentación que tenía prevista para el 2 de julio en la Cámara alta. Mientras su entorno argumenta que los bloques no enviaron…