La Cámara de Diputados fue este martes el escenario de una jugada política tan insólita como reveladora. Cuando la oposición tenía todo listo para acorralar al entonces Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con un pedido de interpelación y una moción de censura por presunto enriquecimiento ilícito, le surgió un defensor totalmente inesperado: Cristian Ritondo. Entre tantos detractores —internos y externos— que ya le soltaban la mano al funcionario, el jefe de la bancada del PRO dio la orden de vaciar el recinto. Con ese faltazo deliberado, Ritondo dejó a la oposición clavada en 117 diputados, haciendo caer la sesión por falta de quórum y estirando una agonía que se quebró este sábado con la renuncia oficial del ministro coordinador. La justificación de la infructuosa maniobra llegó al día siguiente, el miércoles, durante la extensa sesión en la que el oficialismo buscaba aprobar el "Súper RIGI". La oposición sacó a relucir “el problema de Adorni” y Ritondo pidió la palabra. El diputado precisaba argumentar que su bloque no iba a prestarse “al circo kirchnerista”. Su par del peronismo, Germán Martínez, le tiró un misil teledirigido: “Nadie te pide tanto, Cristian, nadie te pide tanto”. Cristian Ritondo en reunión de los bloques de diputados y senadores del PRO En todo el Congreso, la traducción de esa frase fue brutalmente simple: Martínez le estaba refregando en la cara ser más oficialista que los propios libertarios, desgastando su propia figura para salvar a un funcionario del Ejecutivo que el propio entorno presidencial ya miraba con desprecio. No obstante, ante la consulta de PERFIL, Ritondo explicó que la decisión fue partidaria: "No dimos quórum porque no estaba el número para votar el emplazamiento a la Comisión. Logramos que la interpelación siga la vía institucional para llegar al recinto y ser aprobada por mayoría absoluta, no por los dos tercios que se requerían el martes".