La salida de Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, le permite al Gobierno recomponer la relación con los aliados en el Congreso y retomar una agenda que estaba paralizada por el escándalo del jefe de Gabinete. Fue clave la presión que ejercieron tanto el PRO como la UCR y los provinciales frente a la resistencia de Javier Milei a echar a su ex vocero.El final estaba anunciado desde el momento que Adorni fue a la Cámara baja y al dar su primer y único informe de gestión le aseguró a los legisladores que tenía los papeles al día. "No cometí ningún delito", se defendió aunque días después, al presentar su declaración jurada, reveló haber omitido en 2023 más de US$ 500 mil.Casi como una paradoja, haber mentido en el Congreso terminó siendo más poderoso que los viajes al exterior en vuelos privados y las propiedades que fue revelando la investigación judicial. Pero, sin duda, el caso Adorni mantenía frenada la agenda del Gobierno en el Congreso y desde el 8 marzo, cuando Clarín puso al descubierto la presencia de su esposa Bettina Angeletti en la comitiva oficial, se convirtió en una costumbre abrir los debates con el pedido de interpelación del jefe de Gabinete.La decisión del presidente Javier Milei de sostenerlo en el cargo terminó raspando la convivencia en los bloques del oficialismo. En Diputados, Martín Menem pudo contener a su tropa, aunque por lo bajo fueron varios los legisladores que pedían la renuncia del funcionario.La presión del PRO y la UCR: "Si no renuncia, lo echamos"La situación comenzó a complicarse cuando el efecto Adorni alcanzó al PRO y obligó al jefe de la bancada, Cristian Ritondo, a advertir a Menem que iban a votar la interpelación del ministro coordinador si el Gobierno no lo bajaba.Los gobernadores aliados también comenzaron avisar que le iban a quitar la red de contención al jefe de Gabinete cuando a principios de esta semana la cornejista Pamela Verasay le propuso y acordó con Ritondo exigirle al oficialismo que habilite el tratamiento en comisión del pedido de interpelación.Menem no tuvo más opción que citar para este martes a la comisión de Asuntos Constitucionales, controlada por el libertario Nicolás Mayoraz, quien primero quiso convocar a una reunión informativa pero ante la presión de los aliados tuvo que habilitar la posibilidad de emitir dictamen, sin mucho margen para dilaciones."Si no renuncia lo echa el Congreso", fue la frase más repetida en los pasillos del Palacio Legislativo. Para esa instancia, Ritondo ya le había confirmado a Menem que el PRO iba a pedir la interpelación del ministro coordinador.El oficialismo tenía todo en contra en la comisión de Asuntos Constitucionales porque de los 35 miembros que la integran, 15 son de LLA y de ese número hay varios diputados alfiles de Patricia Bullrich, quien había advertido a Karina Milei sobre el daño que estaba generando en el vínculo con los aliados sostener a Adorni .A eso se sumaba que el PRO de Ritondo cuenta con dos sillas y la UCR una, lo que complicaba aún más el panorama y el jefe de Gabinete quedaba a tiro de la interpelación con moción de censura.El efecto Adorni en el Senado: "No aguantaba más"En el Senado, el caso Adorni provocó más daño porque mostró algunas fisuras en La Libertad Avanza, entre los mileístas puros y los adoptados. Bullrich, que enseguida se desmarcó del jefe de Gabinete, buscó ponerle fin a la historia cuando en una reunión de Labor Parlamentaria, presidida por Victoria Villarruel, aceptó que el pedido de interpelación con moción de censura impulsado por el peronismo podía avanzar con la mayoría absoluta, es decir, 37 votos.Un llamado de la Casa Rosada obligó a la jefa del oficialismo a pedir una modificación del acta del encuentro de Labor para pasar a exigir los dos tercios para avanzar contra el ministro coordinador. Obviamente, la maniobra no contó con la firma de la vicepresidenta, que como abogada sabía que "era cualquier cosa" lo que estaba haciendo la exministra.Las tensiones internas del bloque libertario quedaron expuestas en la fallida sesión del jueves, en la que el peronismo quería apurar la salida de Adorni, y el oficialismo con su agenda propia. Hubo senadores que cuestionaron la jugada de Bullrich porque frenaba la agenda del Gobierno."No se aguanta más esta situación", protestó un libertario puro. El proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada fracasó en el tercer intento de tratarlo en el recinto y lleva más de 12 borradores. En la fallida sesión se terminó acordando convocar a la comisión de Asuntos Constitucionales, que comanda Agustín Coto (LLA) para este miércoles con la intención de tratar los pedidos de interpelación.Según pudo averiguar Clarín, la reunión de bloque estuvo intervenida por Ignacio "Nacho" Devitt, el secretario de Asuntos Estratégicos y tras caerse la sesión por falta de quórum, también estuvo en el momento que Bullrich les explicó a los senadores oficialistas la decisión de no dar quórum y evitar la pulseada por la interpelación.Pero la presencia del secretario cercano a los Milei terminó de confirmar lo que había trascendido de los encuentros que Adorni tuvo con los senadores oficialistas: Karina Milei dio instrucciones para hacerle "un vacío" a la jefa de bloque.Además, tanto en Diputados como en el Senado, la secretaria general de la Presidencia le inculcó a su tropa que el único que puede remover al jefe de Gabinete es el Presidente, algo que erróneamente repitieron los legisladores desconociendo el artículo 101 de la Constitución.Incluso, durante la gestión de Milei, el Congreso llegó a poner sobre la mesa la moción de censura, cuando Guillermo Francos, en su función de jefe de ministros, se negó a girar los fondos para las universidades, estrategia que lo obligó a renunciar al cargo antes de que se activará la opción constitucional.
Con la salida de Adorni, el Gobierno logró contener a los aliados y evitar que el Congreso eche al jefe de Gabinete
La oposición estaba decidida a avanzar con el pedido de interpelación y la moción de censura, tanto en el Senado como en Diputados.La Casa Rosada se había quedado sin salida y había tensión en los bloques libertarios.














