Permanece de pie e inmóvil durante los 90 minutos de juego como homenaje al héroe nacional Patrice Lumumba, que logró la independencia del país en 1960

Conocido como el “hombre-estatua”, se convirtió en un símbolo para la selección de la República Democrática del Congo.

El icónico aficionado imita al prócer congoleño en las tribunas.