Esa autopista de hongos mueve de 4.000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año y es esencial para hacer fértil el suelo o regular el clima.

Un estudio publicado en ‘Science’ reveló que la red mundial de hongos subterráneos alcanza 110 cuatrillones de kilómetros y desempeña un papel clave en los ecosistemas y el clima.

Científicos mapearon una gigantesca red de hongos oculta bajo el suelo que ayuda a nutrir plantas y mover carbono en el planeta.