El doctor pone la voz de alerta sobre la enorme duración que tiene esta sustancia en el organismo y cómo afecta a la capacidad para disfrutar de un sueño reparador

Una revisión de estudios científicos sugiere tomar la última taza al menos 9 horas antes de acostarse, una ventana mucho más amplia que la recomendación habitual

Estudios cronobiológicos determinan la hora límite para consumir estimulantes sin alterar el descanso nocturno