Cada vez que una ciudad se prepara para albergar un megaevento deportivo, se suele insistir en las mismas promesas: desarrollo, modernización, turismo, inversión y prestigio internacional. La Copa del Mundo de futbol —quizá el espectáculo deportivo más importante del planeta— condensa como pocos acontecimientos esa narrativa.El futbol es una experiencia humana compleja. Como juego, constituye una práctica vinculada con la convivencia y la construcción de comunidad. Desde las reflexiones de Johan Huizinga sobre el homo ludens hasta las múltiples tradiciones de juegos de pelota que han existido en distintas culturas, el acto de jugar se presenta como una necesidad humana fundamental. En una cancha improvisada, en un parque o en cualquier colonia, el futbol genera memorias compartidas y fortalece el sentido de pertenencia.Precisamente por ello, resulta paradójico que un deporte capaz de reunir a las personas pueda también convertirse en un factor de exclusión. La historia reciente de los mundiales ofrece ejemplos que invitan a la reflexión. En distintas sedes se han documentado desalojos, desplazamientos de comunidades, incrementos en el costo de la vivienda, privatización temporal de espacios públicos y obras de infraestructura diseñadas más para responder a exigencias de los organizadores que a necesidades de la población local. En estos casos, la ciudad deja de ser un espacio compartido para convertirse en un escaparate destinado al consumo.Frente a este panorama, el concepto de derecho a la ciudad adquiere una relevancia fundamental. Formulado por el filósofo Henri Lefebvre —y desarrollado posteriormente por diversos movimientos sociales y académicos—, este derecho afirma que las personas no deben ser simples espectadoras de las transformaciones urbanas. Quienes habitan una ciudad deben tener las puertas abiertas para participar en las decisiones que afectan su entorno y beneficiarse de los espacios y oportunidades que esta ofrece.Defender el derecho a la ciudad significa afirmar que ningún proyecto urbano —por espectacular que parezca— puede justificarse si implica la vulneración de derechos o la exclusión de comunidades enteras. Significa también reconocer que las calles, plazas, parques y barrios poseen un valor social que no puede reducirse a criterios de rentabilidad económica o de imagen internacional.En el contexto de la Copa del Mundo que organizan México, Estados Unidos y Canadá, esta discusión resulta especialmente pertinente. Las autoridades y los organizadores tienen la responsabilidad de garantizar que las inversiones asociadas al torneo beneficien realmente a la población, y no únicamente a exigencias temporales del evento. Los recursos públicos deben administrarse con transparencia. Y, sobre todo, cualquier intervención urbana debe considerar los derechos de quienes habitan los territorios involucrados.En México —donde amplios sectores de la población enfrentan problemas relacionados con la vivienda, la movilidad, la inseguridad y el acceso a servicios urbanos básicos—, el Mundial no puede convertirse en una excusa para invisibilizar demandas legítimas. Al contrario: debería ser una oportunidad para preguntarnos qué tipo de ciudades queremos construir.Celebrar el futbol y defender el derecho a la ciudad no son objetivos incompatibles. El problema no radica en el deporte ni en la alegría colectiva que genera, sino en la manera en que se organizan y gestionan los grandes eventos. Es posible disfrutar la fiesta deportiva y, al mismo tiempo, señalar riesgos para los derechos humanos.El verdadero legado de un Mundial no es ni la cantidad de turistas recibidos ni las ganancias obtenidas durante unas cuantas semanas. Su valor precisa evaluarse también a partir de la calidad de vida que deja a quienes permanecen cuando los reflectores se apagan. Ciudades más habitables, más justas e incluyentes, representan un triunfo mucho más importante que cualquier marcador. Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

El Mundial llegó a México antes que el ánimo. Esa es la gran paradoja: seremos sede por tercera vez, un privilegio que ningún país puede presumir, pero la fiesta todavía se siente…

Julieta del Río VenegasLa Copa Mundial de Futbol representa una oportunidad para proyectar a México ante el mundo. Es pasión, identidad, convivencia social, atracción de turismo,…

El próximo jueves 11 de junio, iniciaremos uno de los grandes acontecimientos internacionales del deporte. Yo soy de las que disfrutan el Mundial, pero, independientemente de que…

Cada cuatro años, el fútbol demuestra que es mucho más que un deporte. Un partido de la Selección puede cambiar el ánimo de una ciudad entera.

El torneo amenaza con convertirse menos en una celebración deportiva y más en el espejo de una crisis de gobernabilidad que el poder ya no puede disimular

Ante el aumento de costos y la saturación de estrategias tradicionales, surge el modelo de “Official Club”, una plataforma que busca capitalizar el eventos.

De Uruguay 1930 a Alemania 2006, los Mundiales aparecen como vidriera estatal. Modernidad, legitimidad y estabilidad en primer plano. La pregunta queda abierta: transformación…

Lo que estará en juego no será solamente un campeonato deportivo, también será uno de los mayores mercados de atención humana del planeta.

Cada vez que una ciudad se prepara para albergar un megaevento deportivo, se suele insistir en las mismas promesas: desarrollo, modernización, turismo, inversión y prestigio…

El próximo Mundial con México como sede, no sólo devolverá al país al escaparate deportivo global, sino que abrirá una discusión de fondo sobre memoria futbolera, capacidad urbana…

«El fútbol es el lenguaje que habla el mundo.»Franz BeckenbauerHoy, 11 de junio de 2026, México volverá a hacer historia. Por tercera ocasión inaugurará una Copa Mundial de…

México se convirtió hoy en el único país en la historia del futbol en recibir por tercera ocasión la Copa del Mundo. Un hito irrepetible. Una distinción que el mundo entero…

Durante un partido, todos miramos el balón. Es casi inevitable; ahí está la emoción, el grito del técnico que todos llevamos dentro, la esperanza. Pero el juego existe porque…

México vuelve a hacer historia, por tercera ocasión inaugura una Copa Mundial de Fútbol, único país que puede presumir tal privilegio. El mundo volverá a mirar al Estadio Azteca…

El 81% de los mexicanos que no van a asistir al Mundial dice que no va porque no puede pagarlo. No porque no quiera México 2026 debió ser un regalo para este país. Un momento para…