OpiniónCada cuatro años, el fútbol demuestra que es mucho más que un deporte. Un partido de la Selección puede cambiar el ánimo de una ciudad entera.El Mundial también se juega en la convivencia. Foto: MAURICIO MORENO / EL TIEMPO08.06.2026 22:30 Actualizado: 08.06.2026 22:30
Los restaurantes se llenan, los bares preparan promociones, las tiendas venden televisores, camisetas y parlantes, los domiciliarios trabajan más, las marcas lanzan campañas, los vendedores informales encuentran una oportunidad y las familias organizan reuniones alrededor de una pantalla. Durante el Mundial, las ciudades cambian su estado de ánimo.Bogotá ya se prepara para vivir esa fiebre. Las proyecciones hablan de un impacto económico cercano a los 377.000 millones de pesos, gracias a todos los sectores que se dinamizan alrededor del fútbol. Basta ver la emoción que genera llenar el álbum y la manera en que los bogotanos intercambian láminas en parques, colegios, oficinas y plazoletas de centros comerciales. Es toda una experiencia para vivir en familia.Y es que el Mundial es una fiesta que produce alegría colectiva en medio del estrés diario. Al fin y al cabo, el fútbol es una emoción común. Tiene la capacidad de reunir en una misma mesa a personas que piensan distinto y no siempre comparten las mismas preocupaciones. Por un momento, el país parece hablar un idioma menos conflictivo.Despedida Selección Colombia. Foto:@FCFSeleccionColPero esa fiesta requiere responsabilidad ciudadana. Porque, si hay algo que todavía nos cuesta como sociedad, es aprender a celebrar sin hacernos daño. Muchas veces, cuando se juntan licor y emoción desbordada, la celebración termina en conflictos. Un empujón, una burla, una ofensa, una pelea por un resultado o por una apuesta pueden terminar en lesiones personales y, en los casos más trágicos, en la pérdida de una vida. LEA TAMBIÉN Por eso, el Mundial será una gran oportunidad económica, pero también una prueba de convivencia. La ciudad necesita prepararse no solo para vender más, sino para cuidarse mejor. La planeación no puede limitarse a dónde instalar una pantalla gigante o cómo atraer más clientes. Debe incluir seguridad, movilidad, baños públicos, manejo de residuos, control de aforos, presencia institucional y, sobre todo, campañas claras contra la violencia común y la intolerancia ciudadana.Los bares y restaurantes tienen una responsabilidad especial. Son parte esencial de la fiesta, pero también de la prevención. No se trata de satanizar el consumo de alcohol, sino de reconocer que su venta exige corresponsabilidad. Celebrar el Mundial también implica saber cuándo dejar de vender y cuándo proteger a los clientes antes de que sea tarde.Las autoridades, por su parte, deberían aprovechar el Mundial para hacer pedagogía. Foto:Redes socialesLas autoridades, por su parte, deberían aprovechar el Mundial para hacer pedagogía de cultura ciudadana. No basta con reaccionar cuando ya hay una pelea. Hay que anticiparse. La Policía, los gestores de convivencia y las entidades distritales deben estar presentes no solo para sancionar, sino para mediar conflictos. Una intervención oportuna puede evitar que una celebración termine convertida en tragedia. LEA TAMBIÉN También hay una tarea ciudadana. El fútbol despierta pasiones, pero ninguna pasión justifica la violencia contra otro. El verdadero hincha no es el que grita más duro, el que toma más o el que humilla al rival. El verdadero hincha es el que puede celebrar con alegría, pero también con respeto.El Mundial puede ser una oportunidad para ensayar una forma distinta de vivir la ciudad, más alegre, sí, pero también más responsable. Que después de cada partido podamos volver a casa tranquilos, sin riñas, sin heridos y sin noticias lamentables. Que ganen los restaurantes, los bares, los comercios, los emprendedores y los vendedores ambulantes. Pero que gane también la convivencia.Celebrar no es desbordarse. Celebrar es disfrutar juntos sin hacerle daño a nadie. Esa debería ser la verdadera fiesta que nos deje el Mundial.OMAR ORÓSTEGUI*Director del GobLab de la Universidad de La Sabana Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.














