Bolivia atraviesa uno de sus momentos más críticos desde el histórico giro político que llevó a la presidencia al economista moderado Rodrigo Paz Pereira en noviembre de 2025. Tras seis meses de gestión, el mandatario se encuentra virtualmente atrapado en una tenaza política y social. Por un lado, una masiva ola de bloqueos y protestas de sectores populares; por el otro, una silenciosa pero feroz pinza ejercida por la ultraderecha boliviana, que encuentra su principal caja de resonancia en el propio vicepresidente de la República, el controvertido expolicía Edmand Lara. El detonante original fue económico. Tras ganar las elecciones prometiendo un “capitalismo para todos”, la aplicación de las primeras reformas de corte liberal —particularmente el recorte a los subsidios de los combustibles— encendió la mecha del descontento en un tejido social históricamente combativo.

Sindicalistas y grupos afines a Evo Morales complican el abastecimiento, contribuyen al aumento de precios y generan enfrentamientos en el país andino, en un contexto de tensión…

Con solo seis meses de su mandato, el presidente Rodrigo Paz enfrenta una multicrisis que hace temer por su permanencia en el poder. A las marchas indígenas se suman los bloqueos…