La opa ha transformado el mapa accionarial de la entidad catalana, con más peso de los fondos. Una veintena de gestoras controla un tercio del capital, buena parte a través de productos de gestión pasiva que tienden a no participar en estas operaciones

El Gobierno se escuda en el interés general y niega que esté bloqueando intencionadamente la operación

La nueva condición de mantener separadas ambas entidades durante tres años complica la obtención de sinergias y alimenta las dudas sobre la operación a ojos del mercado