El triunfo de Alternativa por Alemania (AfD) en las elecciones del estado de Sajonia-Anhalt celebradas el pasado 6 de septiembre constatan la solidez de un fenómeno que lleva años acechando a las democracias liberales de Occidente: el aumento de la presencia de la extrema derecha en sus organismos de representación política. Lo ocurrido en la región de la antigua República Democrática Alemana (RDA) no ha sido una sorpresa. El apoyo popular a la formación ultra en este territorio, empobrecido e históricamente menospreciado por el Gobierno federal, ha crecido como la espuma en la última década a expensas del descalabro de los democristianos de la CDU y de los liberales del FDP.PublicidadAl igual que en Sajonia, las formaciones ultraconservadoras de varios países europeos, americanos y del sureste asiático, aspiran a aumentar su cuota de poder –cuando no, a gobernar– tras las citas electorales que tendrán lugar durante el curso 2026-2027. Si bien las características de la extrema derecha varían según la idiosincrasia de cada lugar, las extremas derechas tendrán una oportunidad en los territorios donde la corrupción, la falta de soluciones de los partidos clásicos a las crisis cíclicas del capitalismo y la degradación de las condiciones de vida de la clase media hayan inflamado los discursos nacionalistas y antiinmigración del populismo ultra.El primer país occidental en testear el calado de la extrema derecha en su electorado será Suecia, donde este domingo 13 de septiembre se celebran elecciones generales. Allí, las últimas encuestas auguran, como poco, que los ultras Demócratas de Suecia (SD) mantendrán los 73 escaños que lograron en 2022 y que le colocaron como segunda fuerza política detrás del Partido Socialdemócrata Sueco. Pese a fundarse en los 80, esta formación de raíces neonazis, ultranacionalista, islamófoba y euroescéptica, no logró representación parlamentaria hasta 2010.Desde entonces ha pasado de ocupar el 5,7% de los escaños al 20,5%, superando a la derecha tradicional de los Moderados (M) y de los Demócratas Cristianos (KD), y convirtiéndose en el segundo partido con más representación del Parlamento sueco. Desde 2022, SD apoya externamente la coalición de moderados, democristianos y liberales que gobierna el país, una situación que el partido ultra se niega a repetir tras los comicios de este domingo. Tal y como afirmó en una entrevista reciente Jimmie Åkesson, líder de SD, "el punto de partida para el próximo gobierno [sueco]" será el reparto de ministerios "proporcionalmente a los resultados electorales". Esto podría dejar en manos de la extrema derecha entre 12 y 14 carteras, entre ellas la de migración.Con las de Suecia, serán 37 los países occidentales que celebrarán elecciones legislativas, presidenciales, generales o locales entre septiembre de 2026 y julio de 2027. Al menos en 25 de ellos, la extrema derecha aspira a gobernar o, al menos, a rascar más votos a las formaciones conservadoras tradicionales hasta convertirse en una fuerza opositora de peso. Entre ellas estarán las elecciones generales de Brasil y las de Bosnia Herzegovina, ambas agendadas para el 4 de octubre; las de Israel, el 27 de octubre; o las de medio mandato -midterm- de EEUU, que se celebrarán el próximo 3 de noviembre. La extrema derecha también está bien posicionada de cara a las citas electorales de 2027 que celebrará Alemania, el 30 de enero; El Salvador, 28 de febrero; Francia, el 11 y el 18 de abril; y Finlandia, 18 de abril.PublicidadAsimismo, los ultras aspiran a mantener o aumentar su poder en los seis lands alemanes que renovarán sus gobiernos regionales en 2027. Lo mismo ocurre en cuatro de las 12 provincias neerlandesas y en la mitad de los 10 cantones suizos que elegirán nuevo parlamento el próximo año. Por último, al otro lado del Atlántico, las últimas encuestas sobre las elecciones a la Asamblea Nacional de Quebec (Canadá) señalan la posibilidad de que el partido más a la derecha del ecosistema político canadiense, el Partido Conservador de Quebec (CPQ), sume diez escaños al único que ocupa actualmente en la Asamblea.Una nueva prueba para AfD en AlemaniaDos regiones alemanas se someterán a elecciones el próximo 20 de septiembre: el landtag de Mecklemburgo-Pomerania y la ciudad-Estado de Berlín. En ambos territorios la ultraderecha de Alternativa por Alemania espera mejorar sus resultados de las elecciones de 2022, aunque con importantes diferencias. Varios análisis auguran que AfD podría cosechar en Mecklemburgo-Pomerania un éxito similar al logrado el pasado 6 de septiembre en Sajonia.PublicidadActualmente, la formación ultra es la segunda más numerosa del Parlamento regional, al ocupar 14 escaños gracias al 16,7% de los votos obtenidos en 2021. Por delante de ellos solo están los socialistas del SPD, a quienes AfD podría superar en las próximas elecciones. Según la encuesta Infratest Dimap, publicada recientemente, la extrema derecha podría llegar a recabar el apoyo del 35% de los votantes, sin que eso signifique que puedan gobernar, como podría pasar en Sajonia-Anhalt.Al igual que esta región, el landtag de Mecklemburgo-Pomerania y parte de la ciudad-Estado de Berlín formaron parte de la República Democrática Alemana. Con la reunificación, las brechas salariales y patrimoniales de estos territorios se ahondaron. 35 años de neoliberalismo y alternancia política –cuando no, de coaliciones– entre socialistas y democristianos no han logrado estrechar la distancia entre el este y el oeste de Alemania. Esto explica, en parte, el apoyo de sus habitantes a proyectos políticos como el de AfD.A diferencia de lo ocurrido en Sajonia-Anhalt y de lo que se espera que pase en Mecklemburgo-Pomerania, en la región de Berlín la ultraderecha no aspira a lograr la mayoría de los votos. Allí, el promedio de las últimas encuestas publicadas realizado por el portal Polit Monitor da a la CDU la mayoría de los votos –alrededor del 20%–, seguido de la izquierda Die Linke –19%– y AfD –18%–. Es con la izquierda con la que los ultras se disputan la segunda posición en la Cámara de Diputados de Berlín. Independientemente del puesto que alcancen, la posibilidad de duplicar el porcentaje de votos que lograron en 2023 ya supone un éxito.El actual canciller alemán y líder de la CDU, Friedrich Merz, ha mostrado su preocupación por los buenos resultados de AfD en Sajonia-Anhalt. En parte, porque estos también se deben al trasvase de votos del electorado de su partido a la formación ultra. Ganarse de vuelta "la simpatía de la ciudadanía" es algo que Merz asume que no se conseguirá "en el corto plazo". Especialmente, en Mecklemburgo-Pomerania, donde ya en las elecciones de 2016 –las primeras de esa región en las que participaba AfD– la ultraderecha logró el sorpasso a la CDU.Entre abril y mayo de 2027, los ciudadanos de otros tres landtag –Renania del Norte-Westfalia, Sarre y Schleswig-Holstein– y la ciudad-Estado de Bremen, pasarán por las urnas para elegir la nueva composición de sus respectivas asambleas. En todos ellos, se vaticina que AfD mejorará los resultados logrados en las elecciones anteriores. Por suerte para la CDU, las fechas de estas citas electorales son posteriores a las elecciones presidenciales del 30 de enero de 2027, lo que mantendrá la posición minoritaria de AfD a la hora de elegir el siguiente presidente federal.Este es elegido cada cinco años por la Asamblea Federal y por los 630 delegados de las asambleas regionales alemanas de entre los candidatos propuestos por los diputados de la Asamblea Federal. Salvo especulaciones, se desconoce oficialmente a quiénes están barajando las diferentes facciones de los partidos con representación en la Asamblea Federal.Lo que sí se sabe es que los escaños conquistados por ahora por AfD en los parlamentos regionales sumados a los que se estima que logrará en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania y de Berlín el próximo 20 de septiembre no le permitirán designar un número de delegados lo suficientemente alto como para tener la llave para a elegir a un presidente federal.PublicidadLa revancha del 'bolsonarismo' en BrasilEl 8 de enero de 2023, miles de ciudadanos brasileños asaltaron la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia, capital del estado federal latinoamericano. El presidente saliente, Jair Bolsonaro, fue el principal instigador de dicho levantamiento. El entonces líder del Partido Liberal había perdido las elecciones generales celebradas el 2 de octubre de 2022, en las que el Partido de los Trabajadores de Lula da Silva había recuperado el apoyo mayoritario. El bolsonarismo no aceptó la derrota y acusó al PT de fraude electoral, a imagen y semejanza de la estrategia puesta en marcha por Donald Trump en EEUU el año anterior.El llamado de Bolsonaro no solo logró el apoyo de parte de las bases del PT, sino también de los sectores más reaccionarios de la sociedad brasileña para los que el líder ultranacionalista había gobernado durante los últimos cuatro años. Entre otros, fundamentalistas cristianos –evangelistas– y partidarios de las teorías de la conspiración. Unas 436 personas fueron condenadas por el intento de golpe de Estado. Las penas impuestas alcanzaron los 17 años en los casos de participantes directos y los 27 en el caso del principal instigador: Jair Bolsonaro. Ni él, ni sus seguidores, ni sus hijos, ni los líderes de la extrema derecha de otros países, como el propio Trump, han aceptado nunca esta resolución judicial.Durante los cuatro años de Gobierno del PT, los sectores ultra favorecidos por Bolsonaro han tomado fuerzas para recuperar un poder que consideran que se les arrebató. Su legado político tendrá la oportunidad de hacerlo en la primera vuelta de las presidenciales, que se celebrarán el próximo 4 de octubre.PublicidadEl líder golpista ha dejado esta misión en manos de su mismísimo hijo, Flávio Bolsonaro, a quién las últimas encuestas lo sitúan a cuatro o cinco puntos porcentuales de Lula da Silva. Esta distancia era mayor en los sondeos publicados hace tan solo unos meses, de entre siete y diez puntos porcentuales, lo que evidencia que en la recta final de la campaña electoral la derecha autoritaria del PL se podría estar abriendo paso.El bolsonarismo está utilizando como cebo electoral el descrédito sufrido por el Tribunal Federal Supremo (STF) a causa de un presunto caso de tráfico de influencias –que en realidad afecta a ambos líderes políticos–, las investigaciones policiales abiertas contra el entorno de Lula da Silva, la promesa de más mano dura contra el crimen –esto es, mayor militarización de la sociedad– y de una mayor centralidad de la religión en la vida política.La etnia en la derecha de Bosnia y HerzegovinaEl pasado 7 de septiembre era enterrado con honores militares el exgeneral serbobosnio Ratko Mladic, condenado a cadena perpetua en 2017 por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra ordenados durante la guerra de Bosnia. Entre ellos, el genocidio de Srebrenica de 1995, el cerco de Sarajevo entre 1992 y 1995 o la limpieza étnica de musulmanes bosnios y croatas en los municipios reclamados por los serbobosnios.Pese a sus crímenes, Mladic contaba con cierto apoyo en la actual Bosnia Herzegovina. Especialmente, de los partidarios del partido secesionista SNSD, que controla la Asamblea Nacional de la República Srpska de forma prácticamente ininterrumpida desde 2006. Nacido como un partido moderado y socialdemócrata, la deriva populista y etnonacionalista de su actual líder, Milorad Dodik, ha terminado por acercar a la formación a postulados ultraconservadores. Dodik no solo rechaza la condena que recibió Mladic, sino que alaba su legado.PublicidadLa muerte del criminal de guerra ha coincidido con el inicio de la campaña electoral de las próximas elecciones a la Asamblea Nacional y a la Presidencia de la Republika Srpska, a las que Milorad Dodik no se podrá postular debido a la inhabilitación que pesa sobre él por desobedecer las decisiones del entonces Alto Representante de la ONU para Bosnia y Herzegovina, Christian Schmidt.Las elecciones extraordinarias celebradas en 2025 para sustituir a Dodik como presidente de la Republika Srpska dieron la victoria a Siniša Karan, candidato de su partido, el SNSD. El próximo 4 de octubre, Karan dejará paso a Savo Minić como candidato del SNSD a la Presidencia, mientras que el partido tratará de mantener o ampliar los 29 escaños que obtuvo en 2022 en la Asamblea Nacional de la Republika Srpska. Para lograrlo, la formación etnonacionalista está avivando las pulsiones secesionistas serbobosnias y contrarias a los organismos multilaterales como la ONU y, crecientemente, contra la UE.Elecciones a la Asamblea Nacional de CanadáEl próximo cinco de octubre se celebrarán en la región francófona de Quebec las elecciones a su cámara baja, en la que se espera que obtenga representación, por primera vez, el Partido Conservador de Quebec (CPQ). La formación libertaria promueve, al estilo de Javier Milei en Argentina, la reducción del Estado y el aumento de la intervención de la empresa privada en el sistema de salud público del país. Su líder, el outsider Éric Duhaime, se ganó el favor de su electorado gracias al discurso anti establishment y crítico con la gestión de la pandemia de la covid 19, como el uso de mascarillas o el pasaporte de inmunidad.Con estas banderas, Duhaime logró el 12,9% del apoyo de los votantes –especialmente los hombres jóvenes con escasa formación académica y seguidores de las teorías de la conspiración– en las elecciones de 2022, si bien este resultado no le reportó ningún escaño. Los últimos sondeos realizados en el país norteamericano auguran que el CPQ incrementará en aproximadamente dos puntos este porcentaje. De hecho, el agregador de encuestas Qc125 da a los ultraliberales un promedio de cinco escaños.PublicidadIsrael: las primeras elecciones tras el genocidioHace más de una década que el ecosistema de partidos de Israel está dominado por la derecha. Para el ojo foráneo, las diferencias entre las formaciones que lo componen pueden parecer menores. Hay algo cierto en esta percepción: todas ellas han virado hacia propuestas más autoritarias y etnonacionalistas tras los ataques de Hamás del 7-O contra población israelí. Donde realmente se observan las grandes divergencias es en su visión sobre la gestión de los frentes bélicos abiertos –Franja de Gaza, Líbano, Irán, Siria– , la ampliación de las colonias en Cisjordania, la cuestión palestina y su política económica.A las elecciones del próximo 27 de octubre se presentarán 38 partidos. Solo 14 tienen una posibilidad real de alcanzar representación en la Knéset, según informó esta semana el Ynet en base a las últimas encuestas publicadas. De ellos, diferentes instituciones como el Instituto de Democracia de Israel (IDI) o la Universidad de Cambridge consideran que nueve pertenecen al espectro conservador: el Likud, Yashar!, B'Yachad, Yisrael Beitenu, Shas, Judaísmo Unido de la Torá (TJU), Otzma Yehudit, Sionismo Religioso–Zehut y Amcha Israel. Traducido al contexto europeo, se podría considerar a todos ellos de extrema derecha, habida cuenta de la visión conservadora, militarizada y étnicamente homogénea que todos ellos tienen sobre la sociedad israelí. La única excepción sería B'Yachad, la candidatura conjunta del político de centro liberal Yair Lapid y el ex diputado del Likud, Neftalí Bennett.De todos los sondeos publicados en Israel durante la segunda semana de septiembre y recogidos por el agregador israelí The Madad, solo el del Canal 14 continúa dando la mayoría al Likud de Benjamín Netanyahu, actual primer ministro de Israel, acusado de genocidio por la Corte Internacional de Justicia y de corrupción en tres causas abiertas en Israel. Todos los demás dan la victoria a Yashar!, una nueva formación nacionalista y secular, liderada por Gadi Eisenkot, ex jefe de Estado Mayor israelí y ministro sin cartera de Netanyahu entre 2023 y 2024.Eisenkot rompió oficialmente con Netanyahu en 2025 alegando diferencias en la gestión de los rehenes israelíes secuestrados en la Franja de Gaza tras el 7-O. Sin embargo, esta distancia con el primer ministro no le convierte, ni mucho menos, en un opositor progresista. Eisenkot fue quien acuñó el concepto de "doctrina Dahiya" para referirse a la estrategia de tierra quemada ejecutada por el Ejército de Israel en uno de los barrios chiitas de Beirut (Líbano), durante la guerra de 2006.PublicidadEntre los objetivos fundamentales de su partido está el de acabar con el privilegio de evadir el servicio militar obligatorio del que gozan los ultraortodoxos y "garantizar la existencia del Estado de Israel como hogar nacional del pueblo judío, preservando al mismo tiempo su carácter de Estado judío y democrático". A efectos prácticos, esto supone la ilegalización de los partidos árabes en Israel, que actualmente poseen el 12% de los escaños del Knèsset.Otra formación ultraconservadora de reciente creación es Amcha Israel, de carácter religioso y nacionalista. Dependiendo de la encuesta, se estima que puede conseguir entre cuatro y ningún escaño en las elecciones del próximo 27 de octubre. Por otro lado, se espera que mantengan o sumen un diputado en el hemiciclo los partidos Yisrael Beitenu –extrema derecha secular--, Judíos Unidos de la Torah –fundamentalistas hebreos de la corriente haredim– y a Otzma Yehudit –etnonacionalistas–. Este último está liderado por Itamar Ben-Gvir, el actual ministro de Seguridad Interior de Israel y uno de los elementos más extremistas del gobierno de Netanyahu.Él fue el promotor de la reforma del Código Penal que flexibilizó la pena capital exclusivamente para los palestinos y ha promovido la creación de campos de concentración para ellos. Por último, como el resto de los partidos anteriormente nombrados, aboga por la expulsión total de los palestinos del territorio bajo control de Israel. Es decir, por rematar la limpieza étnica de la Palestina histórica que comenzó en 1948.PublicidadLas únicas dos formaciones ultraconservadoras que, según las encuestas más recientes, podrían perder algún escaño son Shas y la coalición de Sionismo Religioso y Zehut. A Sionismo Religioso pertenece el también ministro Bazalel Smotrich, titular de la cartera de Finanzas. Entre sus principales banderas está la limpieza étnica de Cisjordania y de los territorios sirios ocupados ilegalmente, en cumplimiento con la idea del Gran Israel. Tanto Ben Gvir como Smotrich han sido vetados en varios países europeos, latinoamericanos y Australia.Cabe puntualizar que ninguna de estas encuestas ha medido el impacto electoral que podría haber tenido la publicación periodística realizada por Haaretz el pasado 8 de septiembre. En ella se reveló que el jeque de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, avisó a Benjamín Netanyahu de que Hamás estaba preparando una operación militar a gran escala diez días antes de que tuvieran lugar los ataques del 7-O.Las 'midterms' de EEUUEl próximo 3 de noviembre será la prueba de fuego para el segundo mandato de Donald Trump. Desde que volviera oficialmente al poder en enero de 2025, su gabinete ha endurecido las políticas migratorias del país, ha militarizado algunos estados demócratas, ha iniciado dos guerras contra Irán –una de ellas todavía en curso–, ha secuestrado al presidente de un país, ha realizado ejecuciones extrajudiciales en el Caribe, ha estrechado sus vínculos con evangelistas y otros cultos fundamentalistas, y ha intensificado sus ataques a la prensa.Algunas de estas decisiones, en especial la de atacar a Irán, contradicen sus promesas de campaña. Trump se alzó como el presidente que priorizaría a los estadounidenses, lo que suponía sacar al país de cualquier guerra extranjera. Sin embargo, la guerra en Irán no sólo ha supuesto un enorme gasto para el país, sino que ha propiciado una subida de los costes del petróleo a nivel mundial. Con ello, la imagen del republicano se ha deteriorado. Según recoge The New York Times, actualmente más de la mitad de los estadounidenses –el 58%-- desaprueban la gestión de Donald Trump.PublicidadEsto podría tener un impacto directo en las elecciones de medio mandato –las conocidas como midterms– que se celebrarán el próximo 3 de noviembre. Este día se renueva la Cámara de Representantes de EEUU, para la que la mayoría de las encuestas auguran el triunfo del Partido Demócrata o, lo que es lo mismo, la pérdida del control de la cámara baja por parte de los republicanos. Por ello, estos comicios son vistos como una evaluación de la primera mitad de la legislatura de Donald Trump. Además, el 3 de noviembre, los ciudadanos de 35 estados elegirán a sus senadores, renovando así un tercio de la Cámara Alta. El carácter eminentemente republicano de 14 de los estados que irán a las urnas para elegir a representantes en el Senado, frente a los 9 demócratas, inclina más la balanza del lado del trumpista.Por último, 36 estados elegirán a sus gobernadores en la misma fecha, mientras que 46 de los 50 estados del país formarán sus nuevos parlamentos. En dos de ellos, Maine y Oregón, se espera que los republicanos arrebatan el poder a los demócratas. En estados cuyos senados y parlamentos están en manos de uno de los dos grandes partidos las perspectivas son muy diversas. Es el caso de Michigan, Minnesota –donde el ICE asesinó a Renee Good y Alex Pretti–, Pensilvania, Arizona, Nevada y Wisconsin, donde cualquiera de los partidos podría hacerse con el congreso estatal.Equiparar al Partido Republicano, en su totalidad, con la extrema derecha europea es metodológicamente inexacto. Sin embargo, sí es adecuado afirmar que es el ala trumpista del partido, partidario del MAGA –Make America Great Again– la que domina el partido. Esto es, la más abiertamente nacionalpopulista, autoritaria y conspiracionista. Trasladado al escenario estatal, algunos de los candidatos republicanos más ultras que podrían acceder a puestos clave en sus estados son Andy Biggs, candidato a gobernador de Arizona; Tom Tiffany, candidato a gobernador de Wisconsin; John James, candidato a gobernador de Michigan; y Jim Marchant, candidato a secretario de Estado de Nevada.El mejor escenario de Agrupación NacionalAgrupación Nacional –Rassemblent National (RN)– es el partido favorito en las presidenciales francesas del 18 de abril de 2027, pese a que no está claro si será Le Pen quien lidere al RN en su camino a la presidencia gala por su condena en 2025. El último sondeo elaborado por Ipsos BVA y publicado el pasado 5 de septiembre señala que la fundadora de RN, Marine Le Pen, obtendría el 34% de los votos, muy por encima del 15% que aglutinaría el candidato de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, y del 14,5% que alcanzaría el liberal Édouard Philippe.La pregunta que queda en el aire es si Agrupación Nacional podrá retener la mayoría del apoyo en la segunda vuelta, que se celebrará el 2 de mayo si ningún candidato obtiene el 50% de los votos en la primera. La segunda cuestión que todavía queda por dirimir es si será Le Pen quien lidere al RN en su camino a la presidencia gala.En marzo de 2025, la líder de RN fue condenada en primera instancia a cinco años de inhabilitación, cuatro de prisión y una multa de 100.000 euros por un delito de malversación de fondos públicos por desviar fondos europeos destinados a la contratación de asistentes al partido. Le Pen apeló esta decisión, logrando que se redujera su pena y permitiéndole, en principio, concurrir a las presidenciales del próximo año. Pese a todo, Le Pen recurrió esta nueva decisión a la Corte de Casación, lo que podría deshacer la decisión tomada en el tribunal de apelación.Por ello, mientras la situación judicial de Le Pen se aclara, su segundo, Joan Bardella, ha comenzado a ocupar un mayor espacio político. Si la jugada de la Corte de Casación le sale mal a Le Pen, Bardella asumiría el liderazgo de RN en las presidenciales. Ipsos BVA auguró en diciembre de 2025 que el cambio de candidato no sólo no mermaría las posibilidades de éxito de la extrema derecha en las presidenciales, sino que, incluso, podría mejorarlas.Independientemente del resultado electoral, el ganador tendrá que hacerlo con una Asamblea Nacional dominada por RN, fruto del adelanto electoral de 2024. Tras complejas negociaciones, una coalición formada por el partido liderado por Emmanuel Macron, actual presidente de la república, Renacimiento –Renaissance (RE)-, Movimiento Demócrata –Mouvement démocrate (MoDem)- y Horizontes –Horizons– logró la mayoría parlamentaria para gobernar.La aritmética parlamentaria y las tensiones ideológicas hacen que la estabilidad de este gobierno sea precaria. Es por ello que no resultaría descabellado pensar que las próximas elecciones legislativas podrían celebrarse antes de 2029, que es cuando el calendario electoral obliga a convocarlas. De momento, las expectativas son que RN revalide o amplíe su poder en unas hipotéticas legislativas.Actualmente, la extrema derecha de Le Pen ocupa 122 escaños. Ideológicamente, solo un partido le hace la competencia a Le Pen: los prorrusos de Reconquista –Reconquête–, otra formación de extrema derecha surgida en Francia en los últimos años que, de momento, solo cuenta con representación en el Parlamento Europeo, donde en 2024 consiguió una diputada.
Ultras, nacionalpopulistas y extremas derechas podrían ganar terreno en 25 países en el próximo curso electoral
Brasil, EEUU, Israel, Francia y varias regiones alemanas, entre otros territorios, se enfrentarán en los próximos meses a citas electorales que podrían cambiar el rumbo de su historia.














