Explicativo Exclusivo suscriptores El trabajo, las responsabilidades y las nuevas rutinas pueden reducir los espacios para conocer personas.Con los años, las personas se vuelven más selectivas con las actividades y las personas con las que gastan tiempo y energía. Foto: iStockPERIODISTA12.09.2026 04:01 Actualizado: 12.09.2026 04:01

Hacer nuevos amigos puede ser más difícil en la adultez. Los horarios de trabajo, las responsabilidades y los cambios en las rutinas hacen que los espacios para conocer personas y construir nuevos vínculos sean cada vez más reducidos.Valentina Cepeda Monsalve, psicóloga clínica, docente e investigadora de la Universidad El Bosque, explica a EL TIEMPO que una de las razones es que, durante la niñez y la adolescencia, se comparten con más facilidad horarios y actividades que permiten encuentros sin estar buscándolos.Cada vez hay más lugares y espacios que permiten conectar con nuevas personas. Foto:iStockEn la adultez, menciona, estos espacios disminuyen y aparecen responsabilidades como el trabajo, la pareja y los amigos. Además, “las relaciones no se construyen únicamente alrededor del juego o la compañía, sino que hay una búsqueda de confianza, reciprocidad, contención y sentir que el otro también tiene interés en estar”, agrega.Carlos Enrique Garavito, coordinador de la Comisión Nacional de Política Pública del Colegio Colombiano de Psicólogos, complementa que en la vida hay diferentes momentos en los que cambian las necesidades de socialización y de crear vínculos. “En varios países hay estudios de percepción de soledad, de abandono y de insuficiencia afectiva. Eso hace que las personas incrementen su exigencia y demanda afectiva y, por lo tanto, que las personas no se sientan satisfechas con las relaciones que tienen en este momento”.Según Garavito, en este momento se evidencia un incremento en las necesidades afectivas, precisamente por la percepción de soledad y de abandono que complejizan las relaciones. “Las personas prefieren tener círculos sociales muy pequeños, particularmente los adultos, que no sean tan demandantes y satisfagan sus necesidades. Ahorita hay cierto rechazo a establecer relaciones nuevas porque se perciben costosas, difíciles, poco satisfactorias y problemáticas”, dice.Con los años, las personas se vuelven más selectivas con las actividades y las personas con las que gastan tiempo y energía. Cepeda explica que “desde la terapia de aceptación y compromiso podríamos decir que conocemos mejor nuestros valores y empezamos a poner límites de manera más coherente con ellos. Eso puede hacer que algunos vínculos se rompan o se alejen y deja espacio para relaciones más compatibles con la vida que queremos construir”.Como respuesta a esta dificultad, cada vez hay más lugares y espacios que permiten conectar con nuevas personas. Clubes de lectura, de running, conciertos y talleres de arte son solo algunos ejemplos de estos espacios. Para Cepeda, estos momentos ayudan porque permiten encuentros repetidos alrededor de un gusto en común.Además, son encuentros que no necesariamente tienen que empezar por preguntarse sobre qué hablar, sino que ya hay una actividad, interés o reto compartido. “La investigación muestra que el tiempo compartido y las actividades de ocio favorecen el desarrollo de cercanía, y que pertenecer a grupos de actividad física puede asociarse con distintas formas de apoyo social y compañerismo”, afirma.A esto se suma que, cuando se está haciendo algo que se disfruta, las conversaciones pueden surgir con más naturalidad y pueden llegar a tener más significado para ambos.Garavito, sin embargo, comenta que el reto no está en establecer nuevos vínculos. Por el contrario, está en lograr que estos permanezcan y tengan profundidad. Muchas veces, estos vínculos solo cumplen con la función de generar distracción, tranquilidad y diversión, pero a largo plazo no generan compromiso.Para que las amistades que nacen en estos espacios sean duraderas, Cepeda menciona que es esencial que los vínculos trasciendan el encuentro circunstancial y estén basados en el reconocimiento, el interés y la reciprocidad.¿Qué tener en cuenta para hacer amigos?Para Cepeda, es clave entender que no todas las personas van a ser compatibles con nosotros y que eso está bien. También señala que no se necesita tener una gran cantidad de amigos, sino que lo importante es la calidad de los vínculos y contar con una red que brinde apoyo y sentido de pertenencia.“Es importante encontrar personas que puedan querernos con nuestras particularidades y rarezas, no únicamente cuando mostramos nuestra versión más segura o perfecta”, dice Cepeda.Otro aspecto fundamental es entender que estar solo no es lo mismo que sentirse solo. De acuerdo con la experta, la evidencia relaciona la calidad de las amistades y el apoyo social con un mayor bienestar, mientras que la soledad y un bajo apoyo percibido se asocian con una mayor sintomatología depresiva.Es clave entender que no todas las personas van a ser compatibles con nosotros. Foto:Getty Images/iStockphotoGaravito añade que, antes de establecer nuevos vínculos, es importante tener la capacidad de comprenderse, quererse, autocuidarse, crecer personalmente y buscar relacionamientos sanos. Es decir, que no generen sufrimiento, malestar ni daño a nivel personal.“No es fácil porque requiere exposición, requiere seleccionar personas y actividades. La invitación es a que las personas se construyan de adentro hacia afuera para luego encontrar espacios lo suficientemente sanos”, dice Garavito.La experta, por su parte, indica que para hacer amigos no se trata de esperar a que desaparezcan emociones como la vergüenza, la inseguridad o la ansiedad. “Se vale ser un poco torpe, no saber qué decir, equivocarse o descubrir que con algunas personas simplemente no hay conexión. La autenticidad resulta mucho más sostenible que intentar caerle bien a todo el mundo”, concluye.ANGIE RODRÍGUEZ - PERIODISTA DE VIAJAR Y TENDENCIAS - @ANGS0614ANGROD@ELTIEMPO.COM Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.