NoticiaMientras que los vínculos familiares se sostienen por cuidados compartidos en la vida, las amistades dependen más del equilibrio en el presente.Las amistades recíprocas llevarían a las personas mayores a sentirse más vitales y útiles, Foto: iStock27.06.2026 17:01 Actualizado: 27.06.2026 17:01
La soledad suele considerarse uno de los principales desafíos del envejecimiento, pero una revisión científica publicada en Current Gerontology and Geriatrics Research plantea que el bienestar emocional depende también de otro factor: la posibilidad de seguir aportando a los demás.La investigación, liderada por Live Fyrand, una especialista noruega, revisó diversos estudios sobre relaciones sociales en adultos mayores y concluyó que quienes mantienen vínculos basados en la reciprocidad —es decir, en un equilibrio entre dar y recibir— presentan mejores indicadores de salud mental y calidad de vida que quienes sienten que solo reciben ayuda.Uno de los hallazgos más llamativos es que recibir más apoyo del que se puede corresponder puede generar sentimientos de dependencia, culpa o pérdida de autonomía. De hecho, las personas mayores que perciben falta de reciprocidad en sus relaciones tienen aproximadamente el doble de riesgo de presentar síntomas depresivos frente a quienes mantienen vínculos equilibrados.Participar en la vida de los otros es clave en la vejez. Foto:iStockEl estudio también encontró diferencias entre la familia y las amistades. Mientras los vínculos familiares suelen sostenerse gracias a una historia de cuidados compartidos a lo largo de la vida, las amistades dependen más del equilibrio en el presente. Por eso, cuando una persona siente que ya no puede aportar o corresponder el apoyo recibido, esas relaciones pueden volverse más frágiles.La autora señala que la independencia en la vejez no consiste en no necesitar ayuda, sino en mantener una relación de interdependencia, donde la persona mayor continúe participando, tomando decisiones y sintiéndose útil dentro de su red de apoyo. Incluso contar con ingresos propios, como una pensión, favorece esa percepción al permitir que el adulto mayor siga contribuyendo a los intercambios cotidianos.Más que aprender a recibir cuidados, la evidencia sugiere que envejecer con bienestar implica conservar oportunidades para seguir dando, compartiendo y participando activamente en la vida de los demás. Sigue toda la información de Más Cincuenta en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









