Roberto RodríguezBarcelona 11/09/2026 17:52 Actualizado 11/09/2026 18:10 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialDominio total. Control absoluto. Enric Mas descuenta los días para proclamarse campeón de la Vuelta a España con una suficiencia que pocos podían prever. Doce años después, un español está a solo dos etapas de conquistar la carrera. Lo será, si nada se tuerce, este mallorquín que ha alcanzado la madurez a los 31 años. En la llegada a Peñas Blancas, el llamado Angliru del sur y penúltimo final en alto, la emboscada planteada por Primoz Roglic no surtió efecto. El de Movistar tiene más piernas que su rival y atraviesa un momento de plenitud física. Está pletórico. Por eso el ataque por la espalda del esloveno a falta de dos kilómetros se quedó en una anécdota. El arreón final de Felix Gall también fueron cosquillas para el patrón de Artà, amo y señor de las alturas en esta Vuelta.Después de la crono de Jerez, la Vuelta encaró su recta final con otra jornada de enorme dureza. A ella añadieron los protagonistas una velocidad inesperada durante los primeros 40 kilómetros. Hubo que esperar más de dos horas de batalla para que se formara la fuga del día, con más de 20 corredores y mucho protagonismo español. Al último puerto solo llegó por delante un puñado de ciclistas, con Marcel Camprubí, Pablo Castrillo y Urko Berrade entre los protagonistas. Este último acabó marchándose junto a Santiago Buitrago, Eddie Dunbar y Tom Gloag.Entre ellos estaba la victoria y Buitrago parecía tener las mejores piernas. El colombiano atacó a falta de dos kilómetros y abrió rápidamente distancia. El líder de la montaña quería resarcirse de su segundo puesto en La Pandera con su primer triunfo de etapa. Parecía tenerlo en la mano cuando apareció Dunbar desde atrás. El irlandés enjugó una diferencia que parecía definitiva y, nada más alcanzar a Buitrago, volvió a arrancar con dureza. El colombiano ya no tuvo respuesta. Dunbar se marchó hacia la victoria y dejó destrozado a su rival. En la meta, al borde de las lágrimas, Buitrago intentó encontrar algo de consuelo. “Se me vino el mundo abajo. Es un palo para mí. Aquí son 21 oportunidades. Quedan dos”, lamentó.También a falta de dos kilómetros atacó Roglic. El esloveno había preparado el movimiento. Se dejó caer varias posiciones dentro del grupo y arrancó con todas sus fuerzas para intentar sorprender a un Enric Mas que rodaba en cabeza. Durante unos segundos abrió un pequeño hueco, pero la respuesta del mallorquín fue inmediata. Mas cerró la distancia y volvió a demostrar que, salvo desastre inesperado, esta Vuelta está en sus manos.Primero se pegó a la rueda de Roglic y después a la de Felix Gall, tercero de la general, cuando el austríaco probó suerte. Ya en los últimos metros, Mas ni siquiera se levantó de la bicicleta y dejó que los demás se pelearan por las posiciones de mérito. La imagen resumía perfectamente su momento. “La sensación que se ve de seguridad por la tele es la misma que tengo yo en carrera. Así que estoy contento”, explicó el líder, que esbozó una media sonrisa cuando le preguntaron si la de este sábado puede ser la etapa más importante de su vida. Le esperan cinco puertos, 5.000 metros de desnivel y el final en el Collado del Alguacil, de categoría especial. Mas terminó admitiéndolo. “Es un día importante de mi carrera. Puede ser que sí que sea el más importante”.Roberto Rodríguez Díaz (Salvatierra de Miño) es licenciado en Periodismo (UPSA) y máster por la BCNY (UB-CU). Trabaja en La Vanguardia desde 2008 donde ha cubierto desde el Mundial de Sudáfrica en 2010 hasta el Tour de Francia de 2025. Siguiendo al Espanyol desde 2020. En Twitter: @Roberto_roda