Vestido de rojo, como si de un paseíllo de torero se tratara y acorde a la escenografía que pisaba -salida desde la plaza de toros de El Puerto de Santa María con desembocadura en Jerez de la Frontera-, Enric Mas caminó hasta la bici con el semblante serio, concentrado, envuelto en vítores de principio a fin, dos orejas y el rabo sin ni siquiera comenzar. No era para menos la agitación de la gente ni la focalización del ciclista, que se jugaba parte de la Vuelta con la crono, defensor del maillot rojo frente al aspirante Roglic, que pretende conquistar su quinto laurel para tener más que nadie, toda vez que hasta ahora comparte el galardón con Roberto Heras. Cinco, cuatro, tres, dos, uno… Y allá va Mas en su lucha contra el tiempo y el esloveno, un pequeño talón de Aquiles para él, más cómodo cuando la carretera pica hacia arriba. Y aunque no se ganó salir a hombros -eso fue cosa de Küng, el vencedor de la etapa-, sí que se mereció la puerta grande, pues perdió 33 segundos con Roglic para dejar el contador a 1m 37s. Buen botín y cojín cuando restan dos etapas de montañas, el terreno en el que se ha mostrado el más fuerte del pelotón. Paso de gigante para Mas, que se arrima a su primera gran vuelta para relevar a Alberto Contador, último español en conquistar la ronda (2014). Saluda el sol por la mañana y todos los equipos ya han instalado los autocares y los boxes de las bicis alrededor de plaza de toros del Puerto de Santa María, donde las ruedas y el gentío se mezclan con un sabor a los años 90, pues están las bodegas de Osborne y Ponche Caballero. Tan concurrido está el lugar que cuesta incluso caminar entre los autobuses, ninguno tan mediático como el Movistar. “¡Ay que me va a dar algo!”, exclama un niño cuando le dicen que Mas está en el autobús. Un ambiente similar envuelve al equipo del Bora, con el pretendiente Roglic a punto, feliz tras el reconocimiento del recorrido. “Es una contrarreloj en la que se puede apretar, poco técnico, con un par de curvas y poco más”, reseña Patxi Vila, director deportivo del Bora. “Es una crono para especialistas puros y sabemos el hándicap que tenemos frente a Roglic, que rueda muy bien en estas etapas”, responde Iván Velasco, director de rendimiento del Movistar. Es el día D para el maillot rojo, el líder, y para el pretendiente. Se masca la tensión y ambos equipos son un hervidero de actividad, ocupados todos en afinar las herramientas, las bicis.“Es la misma que venimos usando los últimos dos o tres años, y la tenemos ya muy optimizada en cuanto al manillar, que es personal. El recuadro es el Speedmax de Canyon, ruedas Zipp, y llevará un desarrollo de 64 dientes delante, monoplato”, desvela Velasco, que también explica que toman las decisiones en invierno, con estudios aerodinámicos. Desde el Bora se explayan. “Para cada contrarreloj, utilizamos una herramienta de optimización que está en mi portátil y funciona en la nube. La hemos desarrollado con Red Bull Advanced Technologies, la parte aplicada del equipo de Fórmula 1. Y con esta herramienta definimos nuestra elección de neumáticos, la presión, los platos, los piñones… En términos sencillos, utiliza las matemáticas para encontrar la mejor solución”, explica Dan Bigham, ciclista que participó en los Juegos de 2024 en pista, también jefe de ingeniería de Red Bull. Así, cuando Roglic acabó el reconocimiento, ambos se reunieron para completar los datos en la aplicación para meter las variables necesarias —“Sobre la bici, él siente la superficie, la adherencia, la temperatura, si hay arena en el circuito…”, cuenta Bigham— y escoger el arma del día. “Cuadro Specialized Shift, una nueva rueda delantera y un plato de 68 dientes”, aclara el ingeniero, al tiempo que revela que Thornley y Fisher-Black, los especialistas, usarán el mismo desarrollo. Sucede, sin embargo, que no es la mejor bici que tienen, pues esa solo la usa Remco Evenpoel. “Bueno, es que es un prototipo para el año que viene. Y, tras probarla, decidimos hacer reajustes, por lo que todavía está en producción”, aclara Vila.Desde Movistar también hay cambios, aunque no en la bici sino en la postura de Mas sobre la cabra. “Intentamos encontrar el balance entre aerodinámica y producción de potencia, que a veces son dos cosas opuestas. Y Enric ha cambiado la apertura de la cadera porque a él, en una posición más agachada, le resulta un poco más difícil producir potencia que a otros. Así que le levantamos un poco el manillar y no ha tenido pérdida aerodinámica”, desliza Velasco. Pero queda por ver si con eso le alcanzará para dar la talla. “Es posible que Roglic se ponga el maillot rojo. Somos competitivos y si no pensáramos así nos iríamos a casa”, aclara Vila, que, dice, su función del día es darle tranquilidad para que gestione los esfuerzos y los posibles nervios por querer llegar el primero. Bigham se lo lleva a su terreno: “Soy una persona de matemáticas y las estadísticas dicen que probablemente no tomaremos el maillot de líder, pero también dicen que no es imposible…”. Recogen el guante desde Movistar: “Vamos a intentar hacerlo lo mejor posible”. Y bien que lo hicieron.Rectas infinitas entre campos, amarillo por doquier, tierra de sol y labranza, también desde ahora de Küng. Y, por qué no, de Mas, que en la crono fue de menos a más. 22 segundos de desventaja con Roglic tras el primer tramo; 36 tras el segundo; y 33 en total. “Sí, me imaginaba algo así. Confiábamos que perderíamos menos de lo que la gente pensaba. Y aunque he hecho mejores cronos, esta ha sido importante”, resolvió Mas tras la etapa. La más importante porque la Vuelta está a su alcance, ya a tiro de piedra, solo con montañas por delante, justo el terreno que más le favorece.