“Lo tiene que solucionar antes del 12 de octubre”. El irónico consejo lo verbalizó el pasado lunes ante los periodistas un importante barón autonómico del PP tras la intervención del presidente de Ceuta, Juan José Vivas, en un acto informativo en Madrid. Dentro de un mes, España celebra su Fiesta Nacional, con el habitual desfile militar en el centro de la capital, que estará presidido por Felipe VI, Pedro Sánchez y Margarita Robles. Un escenario habitual para gritos e insultos contra los gobiernos progresistas en el pasado que amenaza con alcanzar este año su máxima intensidad.

Y el PP no dejará de aumentar la presión sobre un Gobierno que, dicen desde su dirección, “está roto” por la gestión de la crisis desatada en la ciudad autónoma con la entrada de decenas de miles de personas desde Marruecos los días 30 y 31 de julio. Aunque ven todavía “lejos” esa fecha del 12 de octubre, son conscientes de la reacción que puede producirse entre los asiduos a este tipo de fastos y tienen la fecha anotada en su calendario en rojo.

Este mismo viernes, el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, acusó al presidente del Gobierno de “callar” y estar “de rodillas” ante Marruecos, después de un comunicado oficial del país vecino en el que rechaza haber sido partícipe de lo ocurrido en Ceuta. Marruecos apuntó: “Algunos círculos políticos y mediáticos españoles persistan en explotar al Reino con fines políticos internos”.