Aunque oficialmente las campañas electorales arrancan dos semanas antes de producirse la cita con las urnas, este curso político que comienza tendrá un marcado carácter electoralista. La posibilidad de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adelante las elecciones generales resuena en todas las formaciones políticas, y especialmente en el Partido Popular, que aspira a protagonizar desde la Moncloa "el cambio" en España y la "reconstrucción nacional" que prometió su líder, Alberto Núñez Feijóo, en el balance del curso político previo al parón estival. Aunque los populares apenas hayan descansado durante el verano debido a la crisis ocasionada en Ceuta por la entrada masiva de inmigrantes a finales del mes de julio, lo primero que harán en la vuelta oficial a la actividad es pulsar el botón que active el modo "campaña permanente". Son conscientes de que tienen que tener a todo su electorado consolidado y movilizado para afrontar una eventual convocatoria electoral, sea cuando sea. Feijóo no quiere que le coja por sorpresa como ocurrió en 2023 y desde hace meses prepara a todo el partido para un posible adelanto electoral. Primero lo ha hecho internamente y, de forma pública, con la designación de sus candidatos a las alcaldías de capitales de provincia el pasado 18 de julio en Santiago de Compostela. Tiene pendiente anunciar a sus candidatos autonómicos en el mes de septiembre, el último fleco para llegar a las elecciones generales con toda la estructura territorial activada.En el acto de presentación en la ciudad gallega, el líder popular arengó a los suyos. Les dijo que no espera "delegados que esperen instrucciones", sino "líderes que tomen decisiones". Consciente de que cada voto puede resultar decisivo, lanzó una consigna clara: "No quiero personas pendientes del partido, quiero personas pendientes de sus vecinos". Con una estrategia basada en la movilización territorial y el contacto directo con los ciudadanos, Feijóo quiere implicar a todo el partido en la captación de los votos necesarios para alcanzar la Presidencia.Por eso la campaña va a ser permanente, tanto si se adelantan los comicios como si no. En caso de seguir con el calendario estipulado, la primera cita con las urnas se producirá en mayo, con las elecciones municipales y autonómicas. Los populares han mejorado considerablemente sus resultados en las últimas convocatorias pero aspiran a teñir aún más el mapa de azul: cuando Feijóo llegó a la presidencia, el PP gobernaba en ocho capitales de provincia, mientras que ahora lo hace en 30. Pese a ese mejora, el presidente popular considera que aún existe margen de crecimiento electoral: "No estamos aquí para vivir del resultado anterior, estamos aquí para mejorarlo. No salimos a conservar, salimos a superarnos", advirtió. En ese contexto, llegó a fijar como objetivo político "dejar al PSOE a cero", una afirmación que justificó asegurando que el partido socialista "se lo merece". A lo largo de este periodo constante de precampaña, los populares tratarán de mantener un complejo equilibrio. Por un lado, centrará parte de su estrategia en las críticas al Gobierno por las causas judiciales pendientes que afectan al entorno de Pedro Sánchez y su propio partido, que se prevé vayan avanzando a lo largo del curso político. Por otro, buscará proyectar una agenda propia que permita exhibir el programa de Gobierno que Feijóo pretender poner en marcha si alcanza la Moncloa."Tenemos que combinar lo reactivo con lo propositivo", vislumbran desde la dirección nacional. De hecho, el partido ha rebajado en los últimos meses la presión para reclamar un adelanto electoral porque "ya no tienen prisa". La razón principal es que opinan que Sánchez "creía que el tiempo jugaba a su favor" y, sin embargo, conforme avanzan los meses van apareciendo "activos nuevos" en las causas pendientes con la Justicia y todavía "no ha pasado lo peor". Como muestra de esa evolución, fuentes populares señalan que hace unos meses nombres como los de Gertrudis Alcázar, Leire Díez, Mercedes González o las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero apenas ocupaban espacio en el debate político.Lo expresó Feijóo en la comparecencia de fin de curso cuando quiso mirar al futuro para encontrar "la noticia más esperanzadora", que no era otra que "para el Gobierno, lo peor está aún por llegar y a España le espera lo mejor: el cambio que pondrá fin de una vez a una legislatura que nunca debió empezar". Para respaldar esa previsión, repasó el complejo calendario judicial que se avecina cuando se reinicie la actividad en los juzgados. "Veremos las otras causas de Ábalos, el desarrollo de las de Santos Cerdán, lo que hay en la causa de hidrocarburos, veremos a la secretaria y a las hijas de Zapatero en un juzgado y a la mujer de Sánchez en un banquillo delante de un jurado. Quizás conozcamos el origen de las joyas y hasta dónde llegan las tramas de corrupción internacional", dijo. Por último, mencionó la posibilidad de una eventual financiación ilegal del PSOE, una cuestión que la dirección popular considera especialmente relevante porque cree que, de confirmarse judicialmente, podría tener importantes consecuencias políticas e incluso cambiar el calendario previsto.Ceuta, un acicate para la estrategia de demostrar la gestiónSin embargo, la crisis desencadenada en Ceuta tras la llegada masiva de más de 70.000 personas a finales de julio ha alterado los planes con los que las formaciones políticas afrontaban el inicio del curso político, pues la situación en la ciudad autónoma ha desplazado el foco hacia la gestión de la emergencia y sus consecuencias. El Congreso ya ha acogido en sesiones extraordinarias las comparecencias de los ministros con competencias en la situación de la ciudad autónoma, y con la vuelta al periodo ordinario, la gestión del Gobierno seguirá siendo objeto de escrutinio político. "Cuando descansan los jueces, no descansa Rabat", ironizan en Génova para resumir los distintos frentes que, a su juicio, afronta el Ejecutivo. Algunos miembros de la dirección nacional consideran incluso que lo ocurrido en Ceuta puede marcar un "punto de inflexión" en la percepción pública de Pedro Sánchez. "Cuando iban a tener unos días para recuperar el aliento, se enseñan las costuras de un Gobierno que falla cuando se invade España", insisten fuentes populares. No obstante, el asunto de Ceuta supone para el PP un acicate para su estrategia de proyectar la capacidad de gestión de Feijóo y transmitir la idea de que existe "liderazgo y alternativa". Pedro Sánchez visitó la ciudad autónoma el primer día de la crisis, pero posteriormente mantuvo sus vacaciones, una decisión que ha sido objeto de críticas tanto de sus socios como de la oposición. El 1 de agosto Feijóo acudió a Ceuta para conocer de primera mano la situación aunque la dirección nacional del partido ya se había pronunciado públicamente desde los primeros compases de la crisis y mantuvo una presencia constante en el debate político. El presidente del PP volvió en una segunda visita a ofrecer un plan con siete medidas para arreglar la situación ceutí y cargar contra la inacción del Gobierno. "Feijóo ha ido más veces a Ceuta que los tres vicepresidentes juntos", apuntan, por lo que consideran que este ha sido "el mejor verano" del dirigente popular desde que lidera la oposición. A su juicio, ese balance responda a que ha sabido aprovechar lo que describen como "la ausencia premeditada del Gobierno".El PP aprovechará la crisis de la ciudad autónoma para reforzar la imagen de Feijóo como "buen gestor" y contraponer lo que considera la "inacción" del Gobierno con la "dedicación" del líder popular. La ausencia de Pedro Sánchez y de varios de sus ministros durante la primera semana de agosto ha proporcionado a los populares nuevos argumentos para sostener ese relato. En el entorno de Feijóo defienden que la gestión de la crisis les ha permitido presentarse como una alternativa preparada para gobernar. "Nos ha permitido dar propuestas, hemos demostrado nuestra forma de combatir a un gobierno que siempre que tiene una crisis ante sí y se pone a prueba su capacidad de gestión, fracasa; mientras que nosotros demostramos que sabemos hacer", resumen en el entorno de Feijóo. Sin embargo, Ceuta no altera el planteamiento que el PP viene desplegando desde hace meses. La táctica sigue siendo "denunciar un gobierno que debe caer por muchos motivos" pero ahora suman un nuevo argumento: que "cada vez que el país le necesita, falla". Los populares sostienen además que la gestión de la crisis ha permitido evidenciar "una diferencia de modelos" entre el Ejecutivo y la oposición. Lo sucedido en la ciudad autónoma también refuerza el discurso con el que Feijóo aspira a ampliar su base electoral. En el PP consideran que existe entre parte del electorado que apoyó a Pedro Sánchez un sentimiento de "frustración" y "abandono" que la crisis podría intensificar. Si bien las encuestas siguen situando al PP como la primera fuerza política en España, los resultados de 2023 mostraron dificultades para alcanzar una mayoría suficiente para gobernar: le faltaron cuatro escaños. Por ello, Feijóo busca ampliar su ventaja electoral y llegar a una eventual investidura con mayor margen parlamentario. Su objetivo es atraer tanto a votantes de formaciones que han respaldado a Sánchez, especialmente en territorios donde compiten Junts o el PNV, como a electores de centro desencantados con la actuación del Gobierno.