Análisis Exclusivo suscriptores El grupo sobrevivió y su amenaza se desplazó hacia filiales que aprovechan la fragilidad de algunos Estados, especialmente en África.Osama Bin Laden. Foto: AFP / Banaras KHAN11.09.2026 09:01 Actualizado: 11.09.2026 09:01 PERIODISTA INTERNACIONAL11.09.2026 09:01 Actualizado: 11.09.2026 09:01

Hace 25 años, Al Qaeda cambió para siempre la historia de Estados Unidos y del mundo con los atentados terroristas del 11 de septiembre. Antes de los ataques, su líder, el millonario saudí Osama Bin Laden, solía aparecer de manera frecuente publicando amenazas contra los norteamericanos, mediante declaraciones de guerra y decretos religiosos, o fatwas, donde exigía la expulsión de las tropas estadounidenses de los lugares santos del islam. Hoy queda poco de aquella organización que tenía un rostro conocido, a Afganistán como santuario y a Estados Unidos como su principal enemigo. Pero Al Qaeda no desapareció, se transformó y extendió sus tentáculos hacia nuevos escenarios.Al Qaeda, la base en árabe, nació en agosto de 1988, tras una serie de reuniones celebradas en Peshawar, Pakistán. Surgió casi al final de la guerra de Afganistán contra la entonces potencia ocupante Unión Soviética, donde Bin Laden había participado del lado de los muyahidines afganos.En sus inicios, Bin Laden concibió Al Qaeda como una base de datos informática para registrar y documentar a los miles de combatientes muyahidines. Se detallaba quiénes sobrevivían, quiénes morían y qué recursos económicos recibían. El objetivo final era aprovechar esa estructura de voluntarios árabes e internacionales ya entrenados militarmente para expandir la yihad a escala global, una vez que los soviéticos se retiraran de Afganistán, algo que ocurrió en 1989.La recompensa de Estados Unidos contra Bin Laden. Foto:CortesíaAntes del 11-S, Al Qaeda era una organización mucho más estructurada y jerárquica de lo que se piensa. Bin Laden era el emir y máxima autoridad, mientras que el egipcio Ayman al Zawahiri, líder de la Yihad Islámica Egipcia, se convirtió en su principal lugarteniente tras la integración de ambas organizaciones. En la cúpula también destacaba Mohammed Atef, jefe de operaciones militares y uno de los colaboradores más cercanos de Bin Laden.La organización contaba con una shura o consejo asesor y diferentes áreas encargadas de inteligencia, operaciones militares, finanzas y propaganda. Por debajo de ese núcleo existía una estructura más amplia de colaboradores, afiliados y simpatizantes con distintos grados de autonomía. Al Qaeda planificaba y dirigía grandes operaciones terroristas.Uno de los ataques que más impacto causó ocurrió en el 2000, cuando una lancha cargada de explosivos detonó junto al destructor USS Cole, en el puerto de Adén, en Yemen, causando la muerte de 17 marineros estadounidenses.Bin Laden y sus principales colaboradores también recibían propuestas para perpetrar ataques contra intereses de Estados Unidos. Uno de ellos fue Khalid Sheikh Mohammed, quien presentó al jefe de Al Qaeda una idea que terminaría transformándose en la operación del 11-S.Cuando aprobaba un plan, la dirección del grupo terrorista proporcionaba recursos y respaldo a sus redes de colaboradores, algunas de las cuales podían permanecer inactivas durante largos periodos antes de recibir instrucciones.Un video de Al-Jazeera TV muestra a Osama Bin Laden, en 1999. Foto:Al-Jazeera TV / AFPEn cuanto al dinero, la imagen de Bin Laden como un multimillonario que simplemente utilizaba su fortuna familiar para financiar el terrorismo es engañosa. La Comisión del Congreso de Estados Unidos del 11-S concluyó que Al Qaeda dependía principalmente de una amplia red de donaciones, especialmente procedentes de simpatizantes y colaboradores del golfo Pérsico, además de recursos canalizados a través de determinadas organizaciones benéficas y redes financieras informales.Su estructura tampoco estaba formada únicamente por “células durmientes”, pues existía un núcleo jerárquico y permanente, junto con cuadros operativos entrenados, colaboradores y simpatizantes que podían mantener cierta autonomía hasta recibir el encargo de ejecutar una misión. Los campos de entrenamiento en Afganistán servían además para seleccionar y adoctrinar a potenciales integrantes, de los cuales solo una parte terminaba incorporándose al núcleo de Al Qaeda.Tras los ataques del 11-S, Estados Unidos inició una implacable persecución de Bin Laden que lo llevó a invadir Afganistán durante casi dos décadas.Bin Laden fue localizado en Abbottabad, Pakistán. La CIA logró identificar la vivienda donde se escondía y, tras meses de análisis, el presidente Barack Obama autorizó la operación para neutralizarlo.El 2 de mayo del 2011, fuerzas especiales estadounidenses asaltaron la casa y mataron a Bin Laden. Estados Unidos dijo que arrojó su cuerpo al mar.Ayman al Zawahiri asumió el liderazgo de Al Qaeda. Permaneció oculto durante años hasta que Estados Unidos consiguió localizarlo en Kabul. Fue abatido el 30 de julio del 2022 en un ataque con dron. La operación fue autorizada por el presidente Joe Biden.Osama Bin Laden (centro) camina con afganos en la ciudad de Jalalabad, en 1989. Foto:AFP / archivoLa transformación de Al QaedaLa muerte de Bin Laden no significó el final de Al Qaeda. Hoy es una red más descentralizada que se apoya en filiales que han encontrado nuevos espacios de expansión, especialmente en África, donde el Sahel es uno de sus principales focos de crecimiento.La muerte de Bin Laden no significó el final de Al Qaeda. Hoy es una red más descentralizada que se apoya en filiales que han encontrado nuevos espacios de expansión, especialmente en África, donde el Sahel es uno de sus principales focos de crecimiento.En abril de 2026, JNIM participó en una ofensiva coordinada en Mali junto con grupos tuareg que llegó a amenazar Bamako, la capital. El Consejo de Seguridad de la ONU calificó esos ataques como una de las mayores escaladas de la crisis de seguridad maliense de los últimos años, precisa el informe de ACLED.El análisis indica que no estamos hablando de una organización escondida intentando sobrevivir, sino de una filial que ha adquirido capacidad para desafiar directamente a un Estado como Mali.El análisis indica que no estamos hablando de una organización escondida intentando sobrevivir, sino de una filial que ha adquirido capacidad para desafiar directamente a un Estado como Mali.Escombros tras los atentados del 11 de septiembre. Foto:AFPEn general, su papel se limita a proporcionar entrenamiento y apoyo a otros grupos militantes activos en Afganistán, refiere ACLED.En general, su papel se limita a proporcionar entrenamiento y apoyo a otros grupos militantes activos en Afganistán, refiere ACLED.En Pakistán, la organización Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocida como los talibanes pakistaníes, cuenta con el respaldo de Al Qaeda. Su amenaza es principalmente local, no transnacional, y está dirigida contra el Estado pakistaní. Sin embargo, el apoyo de los talibanes afganos a TTP y a otro grupo similar desencadenó un conflicto prolongado entre ambos países este año, desestabilizando la región.En Pakistán, la organización Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocida como los talibanes pakistaníes, cuenta con el respaldo de Al Qaeda. Su amenaza es principalmente local, no transnacional, y está dirigida contra el Estado pakistaní. Sin embargo, el apoyo de los talibanes afganos a TTP y a otro grupo similar desencadenó un conflicto prolongado entre ambos países este año, desestabilizando la región.En Yemen, Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) fue en su momento una de las filiales más peligrosas de Al Qaeda, con ambiciones territoriales en ese país y con capacidad para perpetrar ataques a nivel internacional. Hoy es considerablemente más débil militarmente, pero también es muy difícil de eliminar, refiere la ACLED.Daños tras los atentados del 11 de septiembre. Foto:AFPEn Yemen, Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) fue en su momento una de las filiales más peligrosas de Al Qaeda, con ambiciones territoriales en ese país y con capacidad para perpetrar ataques a nivel internacional. Hoy es considerablemente más débil militarmente, pero también es muy difícil de eliminar, refiere la ACLED.En Irak, la filial de Al Qaeda dirigida por Abu Musab al-Zarqawi desarrolló desde sus inicios una relación conflictiva con la cúpula de la organización, por lo que fue adquiriendo mayor autonomía. En el 2006 se transformó en el Estado Islámico de Irak, que bajo Abu Bakr al-Baghdadi terminó rompiendo con Al Qaeda en el 2014, cuando las ambiciones de este por conquistar territorio y crear un califato llamado Estado Islámico chocaron con la estrategia de la organización de Bin Laden.En Irak, la filial de Al Qaeda dirigida por Abu Musab al-Zarqawi desarrolló desde sus inicios una relación conflictiva con la cúpula de la organización, por lo que fue adquiriendo mayor autonomía. En el 2006 se transformó en el Estado Islámico de Irak, que bajo Abu Bakr al-Baghdadi terminó rompiendo con Al Qaeda en el 2014, cuando las ambiciones de este por conquistar territorio y crear un califato llamado Estado Islámico chocaron con la estrategia de la organización de Bin Laden.Actualmente, Ahmed al-Sharaa, quien fue fundador y líder de HTS, es el presidente de Siria.Actualmente, Ahmed al-Sharaa, quien fue fundador y líder de HTS, es el presidente de Siria.Su antiguo objetivo de expulsar a Estados Unidos del golfo Pérsico no se cumplió, pues ese país mantiene presencia militar en el Medio Oriente.El 11-S fue un gran éxito de Al Qaeda, pero también una especie de suicidioEl analista internacional Roberto Heimovits afirma que Al Qaeda ya no es la organización poderosa y centralizada que dirigía Osama bin Laden antes del 11-S, pero tampoco ha dejado de representar una amenaza. Considera que los atentados marcaron, paradójicamente, el mayor éxito y el comienzo del declive de la red terrorista.“El atentado del 11 de septiembre fue un gran éxito para Al Qaeda, su mayor éxito desde el punto de vista de una organización fundamentalista extrema terrorista, pero también fue una especie de suicidio”, señala Heimovits a El Comercio.El analista internacional Roberto Heimovits afirma que Al Qaeda ya no es la organización poderosa y centralizada que dirigía Osama bin Laden antes del 11-S, pero tampoco ha dejado de representar una amenaza. Considera que los atentados marcaron, paradójicamente, el mayor éxito y el comienzo del declive de la red terrorista.Los atentados del 11 de septiembre transformaron la lógica del terrorismo. Foto:BETH A. KEISER / EFEEl analista considera que el principal riesgo actual está en la capacidad de las filiales de Al Qaeda para aprovechar la fragilidad de determinados Estados, especialmente en África.“La ideología extremista que representa la organización —y que posteriormente llevó a un nivel aún más radical el Estado Islámico— no ha conseguido un respaldo mayoritario en el mundo musulmán”, sostiene Heimovits. Sin embargo, “en regiones marcadas por la pobreza, la falta de instituciones sólidas y la ausencia de expectativas, como el Sahel, sus filiales pueden encontrar condiciones favorables para expandirse. Es posible que una o más filiales de Al Qaeda tengan éxito en tomar el control parcial o total de uno de esos Estados muy empobrecidos”, afirma.¿Cómo sería otro 11-S?El analista considera que el principal riesgo actual está en la capacidad de las filiales de Al Qaeda para aprovechar la fragilidad de determinados Estados, especialmente en África.Pero advierte que el escenario tecnológico ha cambiado. “Estamos en un mundo de difusión tanto de tecnologías positivas como negativas”, sostiene.La mayor preocupación que expresa Heimovits está en la posibilidad de que alguna de las ramas que aún sobreviven consiga acceder a armas no convencionales. “Si alguna parte de la organización que todavía subsiste lograra hacerse de armas biológicas, o peor aún, de un arma nuclear rudimentaria, podría efectuar un atentado que dejaría chico al de las Torres Gemelas”, advierte.¿Qué tan cerca podría estar Al Qaeda de repetir un ataque como el 11-S? Heimovits considera que las lecciones de aquel atentado fueron aprendidas por Estados Unidos y otros países potencialmente amenazados, y destaca que durante los últimos 25 años la organización no ha logrado ejecutar una operación de una magnitud comparable.Osama Bin Laden sonríe sentado en una cueva en la región de Jalalabad, en Afganistán, en 1988. Foto:AFP / HO / archivo“Consideran que es mucho mejor tratar de meterse en lugares más débiles, como estos Estados africanos empobrecidos, que intentar atacar a potencias occidentales, que tienen mucha más fuerza”, señala.La mayor preocupación que expresa Heimovits está en la posibilidad de que alguna de las ramas que aún sobreviven consiga acceder a armas no convencionales. “Si alguna parte de la organización que todavía subsiste lograra hacerse de armas biológicas, o peor aún, de un arma nuclear rudimentaria, podría efectuar un atentado que dejaría chico al de las Torres Gemelas”, advierte.Finalmente, el analista advierte que todavía pueden existir “ramas” o “sucursales” que mantengan una ideología tan radical como la de Bin Laden o Ayman al Zawahiri y que, si encontraran la oportunidad, podrían intentar perpetrar atentados de gran escala. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.