Soumaïla ni siquiera había nacido cuando el mundo cambió para siempre con la caída de las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Refugiado en una choza improvisada, hecha de paja y lonas de plástico, a las afueras de Tanguieta, entre Benín y Burkina Faso, no sabía que aquel atentado lejano, perpetrado por miembros de Al Qaeda, en el corazón de EE.UU. que acabó con la vida de 2.977 personas, iba a marcar también su vida y su futuro. 25 años después del horror del 11-S, Al Qaeda le había encontrado a él y a su familia en su aldea en el Sahel: “Vinieron unos hombres armados al pueblo y nos dijeron que debíamos irnos. Vinieron en moto y fueron casa por casa. A los que se negaban o protestaban, los mataban. Mataron a muchos”, explicó a este diario.Un cuarto de siglo después del 11-S, Al Qaeda ha perdido el mando jerarquizado que tenía con Osama Bin Laden y se ha convertido en una red descentralizada de franquicias con raíces locales, capaz de financiarse, expandirse y mantener conexiones con el núcleo de la organización. Pese a su menor capacidad de golpear Occidente con ataques espectaculares, ha incrementado su capacidad letal especialmente en otro punto del planeta: Al Qaeda ha hecho de África el epicentro de su horror.Terror en el continente africanoMás del 61% de las muertes vinculadas a grupos islamistas en África el año pasado fueron perpetradas por grupos leales a Al QaedaLas cifras de la organización en el continente explican una historia de dolor. Más del 61% de las 23.872 muertes vinculadas a grupos islamistas militantes ocurridas el año pasado en el continente africano, fueron perpetradas por grupos yihadistas leales a Al Qaeda, especialmente el JNIM (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes), responsable de tres cuartas partes de los casi diez mil fallecidos en el Sahel y al Shabaab, que firmó el 95% de los 7350 asesinatos en Somalia, según cifras del Centro Africano de Estudios Estratégicos.Al Qaeda en África es muerte y también poder. La franquicia saheliana de Al Qaeda, que cuenta con hasta 8.000 guerrilleros, controla de facto vastos territorios de Mali, Burkina Faso y Níger, donde compite de forma sangrienta con grupos leales al Estado Islámico y lucha por el control de las rutas de contrabando de armas y drogas que atraviesan el desierto. La fuerza del JNIM no se circunscribe ya solo al Sahel y ha empezado a expandirse a zonas del norte de Ghana, Costa de Marfil, Benín, Togo e incluso el noroeste de Nigeria.Serpiente de varias cabezasJNIM en el Sahel y Al Shabaab en Somalia son las franquicias más letales, pero hay otras ramas en el Magreb, Nigeria, Yemen o el Subcontinente indio, con bases en Afganistán y PakistánEl JNIM y Al Shabab no son las únicas amenazas. Además de los dos grandes brazos africanos de la organización yihadista, Al Qaeda tiene otras dos franquicias con menos músculo en el continente como AQMI en el Magreb, con unos 200-300 miembros, muy ligada a JNIM y con funciones más ideológicas y de formación, o Ansaru en el norte de Nigeria, mientras que en Yemen, el grupo autodenominado Al Qaeda en la Península Arábiga mantiene una capacidad operativa notable y Al Qaeda en el Subcontinente Indio, con bases en Afganistán y Pakistán, intenta consolidar redes en Asia meridional.Sara Harmouch, experta en terrorismo y seguridad nacional y directora ejecutiva de H9 Defense, cree en su análisis “La tercera fase de Al Qaeda” para el think tank Modern War Institute que tras el liderazgo de Osama bin Laden y la descentralización y supervivencia de la etapa con Ayman al-Zawahiri, la organización terrorista ha entrado en una etapa centrada en una dirección estratégica común para crear estructura militar coordinada en varios rincones del planeta. “Bajo el liderazgo de facto de Saif al-Adel, Al Qaeda ha entrado en una tercera fase centrada en la reconstrucción organizativa. El grupo está pasando del carisma a la ideología y de la ideología a la organización: es más silencioso, coherente y menos teatral, pero potencialmente más peligroso”, explica.Al Shabaab es una de las grandes amenazas de Al Qaeda en el mundo: es responsable del 95% de los asesinatos por terrorismo en Somalia.TONY KARUMBA / AFPLa mutación de Al Qaeda es el resultado del daño infligido por dos décadas de operaciones antiterroristas y de la muerte de sus líderes - Osama bin Laden en 2011 en Abbottabad, Pakistán, y su sucesor, el egipcio Ayman al Zawahiri, en Kabul en 2022-, que llevó a una pérdida de control, que en Irak desembocó en una ruptura y la posterior aparición del Estado Islámico como organización rival.Para Sergio Altuna, investigador senior en el Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington, Al Qaeda es ahora una organización terrorista más pragmática, capaz de colaborar con grupos con los que no comparte totalmente su ideología pero sí un enemigo común y que ha desarrollado una enorme capacidad para aprovechar conflictos y dinámicas locales para ganar adeptos a su causa. Altuna coincide en el viraje del centro de gravedad de la organización de Afganistán hacia África. “Al Qaeda en el Subcontinente Indio disfruta de un entorno permisivo bajo los talibanes aunque proporciona solo entrenamiento y da apoyo a otros grupos militares regionales. Aunque esta rama ya ha mostrado signos de actividad creciente como atentados o el establecimiento de células operativas en Bangladesh, África se ha convertido en el principal escenario de implantación del grupo”.Conexión Yemen-SomaliaLa ramificación en Yemen se ha convertido en un nodo que permite el flujo de armas, drones y formación hacia otras filiales del grupo en ÁfricaAltuna también ve un cambio en el peso militar de la ramificación de la banda en Yemen, sensiblemente más débil que hace unos años en su capacidad para perpetrar atentados, pero clave para su maquinaria financiera, propagandística y logística. “Al Qaeda en la península arábiga se ha convertido en un facilitador regional, es un nodo importante que permite un flujo fluido de armas, tecnología, drones, conocimientos y formación que la conecta con África y la somalí al Shabaab”.El último informe del Equipo de Vigilancia de la ONU sobre yihadismo, publicado el mes pasado, destaca precisamente la conexión entre las ramificaciones de Al Qaeda en Yemen y Somalia (destaca la capacidad financiera de Al Shabaab, con unos ingresos mensuales de entre 5 y 9 millones de dólares) y subraya las conexiones fluidas entre varias de sus ramas. “Es probable –apunta el texto- que Al Qaeda en el Magreb (AQMI) canalizara una parte de los aproximadamente 50 millones de dólares del rescate obtenido por JNIM (Sahel) hacia el núcleo central de la organización y Al Qaeda en la Península Arábiga. AQMI constituye la columna vertebral ideológica y el facilitador logístico de JNIM, y facilita sus vínculos con redes criminales”.Búqueda de futuros feudosAunque ha perdido capacidad de organizar grandes atentados en Occidente, Al Qaeda busca nuevas zonas de expansión como en el caos de SudánLa amenaza de la actual Al Qaeda reside no tanto en su capacidad de repetir ataques terroristas a gran escala en suelo occidental como en la construcción de una estructura de varias cabezas capaz de sobrevivir y crecer en distintos rincones del globo. Y que espera cualquier oportunidad para seguir creciendo: meses antes del inicio de la guerra de Sudán en 2023, uno de los líderes de mayor rango de Al Qaeda, Abu Hudhaifa al Sudani, advirtió de esas intenciones en un manifiesto. “El momento de Sudán ha llegado; el caos es nuestra oportunidad para plantar las semillas de la yihad”. Licenciado en Periodismo y eterno estudiante de Ciencias Políticas. Amante de las maletas improvisadas y de abrir bien los ojos al viajar, tengo predilección por África y sus gentes
Al Qaeda 25 años después del 11-S: de Bin Laden a red global del terror con África como epicentro
La organización fundamentalista se ha convertido en una red descentralizada de franquicias que se expande especialmente en el Sahel y Somalia











