11 de septiembre, 2026 - 08h00La Casa de la Cultura de Guayaquil, en 1981, imprime Del avatar, primer libro de poesía que escribió Iván Carvajal, gran escritor fallecido recientemente. El volumen apareció en una colección de tapas anaranjadas que ha revelado textos singulares de las letras del Ecuador contemporáneo. Apenas se abre el libro, se encuentra el poema Weekend: “Hacia el sur la legión de pájaros / escapándose de ese placer / nuestro de seguirlos / de incitarlos // los 5 / íbamos / turnándonos en los remos y al timón / navegantes antiguos // hacia qué desconocidos / parajes / hacia dónde / tras los pájaros / sin brújula/ huidizos”. Y continúa: “José diagnosticó una crisis social para octubre / mientras hablaba / los círculos concéntricos de la onda en el agua / evocaron la tesis de los monótonos / los extravíos del pensar / hacen de la historia un tiempo repetido / circular / y sin embargo infinito”. Acaso en estas páginas se halle un legado fundamental para quienes lo leyeron –asombrados, lentamente– y escribieron poesía después de él: la sobriedad de la palabra poética, que no se extravía en adornos; la conexión inestable del poema con el mundo real para apreciar la ambigüedad de la vida; la claridad con que se enuncia la convicción de que el poema es una forma del pensar; la imaginación letrada como acción sobre el mundo.La historia literaria y cultural del Ecuador tendrá en Iván Carvajal a un escritor grande por la profundidad de su palabra. No hay, creo, libro de más en la obra poética que, con sabiduría y paciencia, él elaboró en cincuenta y cinco años: sus libros expresan una decantación y un habla mesurada; las alusiones al mundo de la vida de sus versos nos tocaron, nos tocan y seguirán tocando a sus afortunados lectores, porque –ahora mismo lo estamos sintiendo– el genuino arte verbal del poema es un regalo para el futuro cercano, para el presente que se nos desvanece sin darnos cuenta.Felizmente, la poesía de Carvajal está espléndidamente recogida en Poesía reunida, 1970-2022, publicada hace pocos meses por La Caracola Editores de Quito, con diseño de Carlos Reyes Ignatov y auspicio de Dinediciones. Fuera del país, editoriales de Barcelona, Madrid y Valencia publicaron sus libros, lo que colocó su poesía en la necesidad de ser leída en la dimensión de la lengua española de nuestro tiempo. Carvajal fue filósofo de formación, y desde ahí hizo esfuerzos por aportar a nuestro país a través de un compromiso político y elaboró una aguda reflexión sobre la situación de la educación superior. Debido al mal tiempo para la lírica, que él vivió y sobre el cual meditó, un día vio un cerezo y escribió: “El mundo podría seguir rotando sobre su eje / aun si no estuviese este cerezo en marzo / sobre la acera de una calle en Washington. / Tal vez ninguna necesidad tenga la Tierra / de su color, de su perfume o de su peso. / Ninguna necesidad de él tienen los imperios. / Seguirán su curso los negocios. / El asesino no detendrá el disparo / ni la víctima se volverá a mirarlo / antes de caer. Que aquí florezca / se debe a la intriga diplomática: / un obsequio del imperio japonés / a Norteamérica”. Toda una clave para entrar en desconocidos parajes. (O)