Hace unos días buscaba alguna foto del 11-S en Nueva York que capturara lo que pasó y a la vez una brizna de las emociones de pánico, incredulidad, desesperación y heroísmo de aquel día. Buscaba una imagen para complementar la entrevista que acababa de hacerle a Garrett Graff, el historiador y autor de la historia oral más completa de aquel martes de septiembre, The Only Plane in the Sky. No quería las de las explosiones ni el derribo de las torres que tantas veces hemos visto y que en cierto sentido sirvieron de propaganda terrorista –las más repetidas en las agencias de fotos que tenemos en elDiario.es eran planos más cortos o más largos de las torres en llamas–. Ni tampoco de las personas que se arrojaron de los rascacielos –había muchas y sin los habituales avisos que vemos ahora para las de zonas de guerra–. Y quería algo de ese día, no de los días posteriores.

Al final, opté por la de un hombre justo después del derrumbe de la primera torre del World Trade Center que, según se lee en el pie de foto de la agencia Getty, gritaba preguntando si había alguien bajo los escombros a quien pudiera ayudar. Su figura apenas se distingue por el polvo que lo cubre. Tiene en la mano algo que parece un extintor. El cielo, tan azul aquel día, se ha vuelto negro.