Los secuestradores del 11-S se entrenaron en escuelas de vuelo de Estados Unidos y estudiaron rutas, tripulaciones y controles antes de los atentados (AFP / Seth Mcallister)Veinticinco años después, el 11 de septiembre de 2001 sigue siendo una de esas fechas que dividen la historia en dos. Antes y después. En menos de tres horas, cuatro aviones secuestrados por 19 terroristas se convirtieron en armas contra algunos de los principales símbolos del poder económico y político de Estados Unidos: las Torres Gemelas, en Nueva York y el Pentágono, en Washington. El cuarto avión cayó en un campo de Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control.Aquel martes murieron 2.977 personas y unas 25.000 resultaron heridas. Pero el alcance de los ataques fue mucho mayor que esas cifras. La conmoción se extendió por todo el mundo y alteró la sensación de seguridad de un país que, hasta entonces, pensaba su territorio como un lugar relativamente protegido de una amenaza de esa magnitud.PUBLICIDADEl impacto tampoco terminó cuando las Torres Gemelas se derrumbaron. La respuesta de Estados Unidos abrió una etapa de guerras y operaciones militares en el extranjero, transformó los controles en los aeropuertos y amplió las políticas de seguridad. También dejó consecuencias sobre las libertades civiles y una generación de sobrevivientes, bomberos y policías que años después todavía sufren enfermedades vinculadas con la exposición a los escombros.Trabajadores y miembros de los servicios de emergencia participaron durante meses en la limpieza de la zona del desastre (EFE/EPA/Ted S. Warren)
A 25 años del 11-S: cómo fueron los 102 minutos que cambiaron para siempre a Estados Unidos y al mundo
Desde los preparativos de los atacantes hasta la caída de las Torres Gemelas, el impacto contra el Pentágono y la rebelión de los pasajeros del vuelo 93: una reconstrucción de la jornada que inauguró una nueva era











