El exceso de orgullo se denominaba hubris en la mitología griega y solía desembocar en algo trágico. Ícaro, disfrutando de las alas que le había dado su padre, Dédalo, se acercó demasiado al sol. La cera que unía las alas se derritió y, al caer, murió. En otras ocasiones, los dioses enviaban a Némesis para castigar a quienes mostraban un orgullo excesivo. De ahí que en el oráculo de Delfos figurase la inscripción: "Conócete a ti mismo, nada en exceso".

A fecha de hoy, si se construye una curva de rentabilidad media a diez años ponderada por el tamaño de la deuda soberana de los países del G7 (en la que EEUU tiene un peso muy elevado), sus tipos de interés serían superiores a los de una curva ponderada equivalente para los PIIGS. Por ejemplo, los bonos a diez años de Grecia, Irlanda, Italia, Portugal o España cotizan a un tipo de interés inferior a los de EEUU, Francia o el Reino Unido. Obviamente, se dan excepciones (Alemania y Japón son significativas), pero la evolución fiscal de ambos va en mala dirección.

¿Qué está ocurriendo?

Durante la crisis financiera, la prensa anglosajona popularizó el término "PIGS" para referirse a Portugal, Italia, Grecia y España como países vulnerables, caracterizados por excesos financieros, sistemas financieros endebles y finanzas públicas en crisis. Posteriormente, Irlanda se incorporó a este "paquete", dando lugar al acrónimo PIIGS. En términos generales, se puede decir que en ellos confluyeron tres factores: a) un aumento sustancial del endeudamiento del sector privado hasta 2008; b) sistemas bancarios que se financiaron en los mercados mayoristas para poder otorgar los préstamos que demandaba el sector privado; y c) evidentes burbujas inmobiliarias.