La jornada máxima legal es de 40 horas semanales en España desde hace más de 40 años, pero el tiempo de trabajo ha ido disminuyendo progresivamente, y la mayor parte de los asalariados a tiempo completo ya realizan una jornada habitual similar al límite fijado en el Estatuto de los Trabajadores, según recoge la Encuesta de Población Activa europea. Sin embargo, las horas de trabajo continúan muy por encima entre los autónomos, sin límites formales de horario, y la brecha se está ampliando en algunas actividades.

Según los últimos datos, relativos a 2025, en todos los sectores del ámbito privado, menos el transporte y la minería, los asalariados declaran hacer 40 horas semanales o algo menos. En el promedio, contando también el sector público, con jornadas legales más reducidas, lo habitual es trabajar 39,2 horas a la semana, mientras que entre los autónomos asciende a 46,1. En 2008 eran 40,6 y 48, respectivamente.

La ventaja de este indicador es que percibe la jornada laboral al margen de las horas perdidas por enfermedad y por otras casuísticas como vacaciones y permisos, en auge en los últimos años. Si bien las ausencias disminuyen el tiempo efectivo de trabajo, no reflejan bien la tendencia de las condiciones laborales. Los últimos sectores en reducir hasta las 40 horas han sido el agrícola, la construcción y la hostelería, que en 2008 partían de 42, 41,9 y 43,6 horas, respectivamente, entre los asalariados.