La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, estuvo obsesionada con la Cámara de Diputados. El miércoles siguió de cerca la sesión que impulsó la oposición y obligó a su tropa a cambiar de estrategia sobre la marcha. También pasó dos horas dentro del despacho del titular del cuerpo, Martín Menem. Su presencia no pasó inadvertida y mucho menos para un oficialismo que otra vez pasa las horas en estado asambleario. En la previa de la sesión, ante la imposibilidad de demoler la ofensiva de ocho bloques adversarios, el bloque libertario que conduce el cordobés Gabriel Bornoroni pegó un volantazo y decidió bajar al recinto para mitigar el impacto de una derrota numérica que, si se repite, Javier Milei revertirá con un nuevo veto, aunque los costos políticos sean muy distintos a las pulseadas anteriores. La decisión de fondo está tomada: si finalmente el frente opositor consigue unificar propuestas y avanzar con soluciones para el endeudamiento familiar, el Presidente reanudará la pelea que ya sostuvo con la Ley de Financiamiento Universitario, es decir, vetar una eventual sanción del Congreso y también afrontar una posterior insistencia de las dos cámaras. El mensaje que bajó el Presidente a todos sus legisladores es que obstaculicen todo lo que puedan el avance de una norma que atenúe el impacto financiero de 6.000.000 de endeudados con bancos, entidades no financieras y billeteras virtuales. Milei suspendió su visita a Londres mientras crece la tensión por Malvinas