Este miércoles, el Gobierno medirá los límites de la estrategia comunicacional que desplegó tras la cadena nacional por la causa Malvinas. Luego de días de hiperactividad, con un Javier Milei eufórico por las repercusiones sobre su cambio de postura respecto la soberanía de las islas, el oficialismo se enfrenta a una eventual derrota: que la oposición consiga el número para avanzar en una sesión sobre la crisis del endeudamiento familiar y la emergencia en discapacidad. Hasta último momento, Diego Santilli llamó por teléfono a gobernadores e hizo promesas, pero los aliados se negaron: no bastaba con promesas, querían resultados de antemano.
“Estamos bien. Ayer no estaban seguros, hoy tengo el número”, aseguró una de las espadas peronistas encargadas de juntar el quórum para la sesión del miércoles, que comenzará al mediodía en la Cámara de Diputados. La oposición ya había conseguido 133 voluntades para avanzar con el tema hace dos semanas, pero se imponía la máxima que rige en todos los despachos opositores: no se puede confiar en los gobernadores.
Santilli estuvo llamando a todos los gobernadores del Norte, intentando seducirlos con partidas futuras a cambio de boicotear la sesión. El misionero Hugo Passalacqua, que viene de romper con el jefe Carlos Rovira, ya había definido con el diputado (y ex gobernador) Oscar Herrera Ahuad que darían quórum. Ellos ya habían presentado su propio proyecto sobre la problemática del endeudamiento y, además, Passalacqua ve negocio en diferenciarse del Gobierno (y Rovira) de cara a las elecciones del año que viene.











