Cr�nicas de PaganiniEste restaurante cercano al Retiro cumple las expectativas. Por lo menos, no es lo mismo de siempre. Si tienen cuidado con el vino, no les resultar� caro. Lengua a la brasa. La foto tan buena no es m�a. Yo estaba m�s desenfocada.Actualizado Viernes,

septiembre

00:04He de reconocer que el filtro burbuja son los peri�dicos. Por eso, cuando nuestro Metr�poli recomend� Bas (Lope de Rueda, 41), los amigos nos llamamos para probar esa "lengua a la brasa que deja huella". Fue dif�cil ponerse de acuerdo. Hasta que nuestra amiga Blanca no lleg� de su exilio mexicano no cerramos fecha.En cuanto nos dieron la carta, nos empezamos a pelear. Blanca ten�a ganas de beber vinos de Franco (Vi�a Ardanza, Riscal...) y Cate se ha aficionado a los vinos naturales. Por otro lado, las que residimos en Espa�a nos pasamos la vida en el "haber" y el "debe" diet�tico, mientras que Blanca -ser� la constituci�n de [la] 38- quema -hijaputa- todo lo que come y bebe, que no es precisamente poco. As� que conjugar ambos bandos -el famoso consenso- parec�a dif�cil. Bas tiene una carta que a las que somos como yo -en lucha continua con el gramo- nos basta con leer para engordar. Apetec�a el gnocco frito con ricotta y anchoas, o el alfajor de pat�, manzana y uva encurtida, por decir alguno de los entrantes individuales que recomendaban. Sin embargo, quisimos centrarnos en las prote�nas y pedimos terrina de cordero y pistacho con mole de brevas y una salsita muy buena. Y tambi�n las mollejas a la brasa con escabeche de lim�n quemado y navajas. Por supuesto, hubo que pedir la lengua a la brasa, tan ponderada en el art�culo que hab�amos le�do. ��Est� bien as�?�, preguntamos. Nos dijeron que no. Pero... Yo me hubiera apretado los tagliolini con tomate y carabinero, o incluso una croqueta de asado argentino. Cate se resist�a al hidrato y Blanca negociaba con el simp�tico sommelier un vino biol�gico, pero lo m�s cl�sico posible. Al final salimos contentos: hubo tagliolini, entrantes y las prote�nas que nos apetecieron. Incluso Blanca accedi� a tomar una corvina.Lo cierto es que todo estaba bueno. Quiz�s ayudaban las dos botellas de vino tinto que nos tomamos. Ellas quer�an pedir otra, pero yo ya me conozco el percal y al d�a siguiente ten�a una jornada por delante que prefer�a afrontar sin el cargo de conciencia que provocan los excesos. Nos cobraron 70 euros por cabeza, lo mismo que en cualquier restaurante de cadena al que se va a ver gente y a comer "bravas".Me parece que a Arcadi le puede gustar.