El tejido empresarial burgalés afronta la segunda mitad de 2026 con más cautela que hace un año. La economía provincial mantiene el pulso, pero el ritmo de crecimiento se ha ralentizado y las empresas perciben un escenario marcado por la incertidumbre, el encarecimiento de los costes y las dificultades para ganar competitividad. Solo una de cada tres compañías asegura haber mejorado su facturación durante el primer semestre respecto al mismo periodo de 2025, frente a la mitad que declaraba avances un año atrás.Son algunas de las principales conclusiones del Índice de Coyuntura correspondiente al primer semestre de 2026, presentado esta mañana por el presidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), Nacho San Millán; el vicepresidente, Javier Herrán; y el vicesecretario general y responsable del Departamento Jurídico de la organización, Íñigo Llarena.
El dato que más evidencia cierto cambio de escenario es el de las empresas que han empeorado sus resultados: casi una de cada cuatro reconoce un retroceso en los primeros seis meses del año. El balance, por tanto, dibuja una economía empresarial que resiste, pero que lo hace con menos margen y con un grado de confianza inferior al registrado en 2025.







