Los empresarios aragoneses ven un segundo semestre de 2026 más complicado que los seis primeros meses de este ejercicio, aumentado así la percepción de un mayor nivel de riesgo de forma global. Una sensación que se corresponde con una serie de preocupaciones y dificultades que tiene ante sí el tejido empresarial de Aragón.Y la primera de ellas la dificultad para contratar por la falta de disponibilidad de los perfiles adecuados y demandados por las empresas, al igual que el absentismo laboral. Ambos factores de riesgo se puntúan con un 8,1 sobre 10. En tercer lugar, se halla el precio de la energía y de las materias primas, con un 7,9, que sube en comparación con la visión de los seis primeros meses de 2026.

Pero, además, inquietan otros aspectos como los conflictos geopolíticos, con 7,7 sobre 10, misma puntuación para los costes salariales. A todos ellos, se suman el endurecimiento de la regulación, especialmente en el plano laboral y medioambiental, con una puntuación de 7,4, así como la inflación y los costes logísticos, ambos con el 7,2.

El listado de factores de riesgo apuntado por el tejido empresarial de Aragón se cierra con el aumento impositivo (6,8), los problemas en la cadena de suministro (6,7), subida de tipos de interés (6,5), los problemas en la negociación colectiva (6,3) y caída de la demanda (6,1), según se recoge en la 14 Encuesta de Competitividad elaborada por CEOE Aragón e Ibercaja.