El tejido empresarial burgalés afronta la segunda mitad de 2026 con más cautela que hace un año. La economía provincial mantiene el pulso, pero el ritmo de crecimiento se ha ralentizado y las empresas perciben un escenario marcado por la incertidumbre, el encarecimiento de los costes y las dificultades para ganar competitividad. Solo una de cada tres compañías asegura haber mejorado su facturación durante el primer semestre respecto al mismo periodo de 2025, frente a la mitad que declaraba avances un año atrás.