La afirmación ha circulado estos días por webs y redes sociales: los alumnos más ricos obtendrían peores resultados académicos que los más pobres, según el último Informe PISA. Los datos oficiales, sin embargo, cuentan una historia distinta.El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), que la OCDE publica cada tres años, divide a los estudiantes en cuatro grupos según su nivel socioeconómico, del más desfavorecido al más privilegiado. En España, el patrón se repite en las tres materias evaluadas: ciencias, lectura y matemáticas.En ciencias, los alumnos del cuartil más rico obtienen 514 puntos frente a los 440 de los más pobres. En lectura, la diferencia es de 485 frente a 423 puntos. En matemáticas, de 496 frente a 423. La curva es constante: cada cuartil supera al inmediatamente inferior, sin excepciones. El nivel socioeconómico sigue siendo, por tanto, uno de los factores que más condiciona el rendimiento escolar en España, y los titulares que apuntaban a lo contrario no se sostienen con los datos.Una caída generalizada, pero desigualEl informe deja, no obstante, un dato que merece atención: entre 2022 y 2026, los resultados han descendido en todos los grupos socioeconómicos. Pero ese retroceso no ha sido igual para todos: ha sido sensiblemente más pronunciado entre los alumnos con más recursos.En lectura, la caída entre los alumnos ricos es 2,2 veces mayor que entre los pobres. En matemáticas, 2,3 veces mayor. En ciencias, la diferencia se amplía hasta 2,8 veces. El cuartil más privilegiado, que sigue liderando los resultados en términos absolutos, es también el que más terreno ha perdido en los últimos cuatro años.¿Qué hay detrás de la caída?Entre las hipótesis que se barajan para explicar este fenómeno figura el papel creciente de la inteligencia artificial en el entorno educativo. Se trata de una tecnología que llega antes y con mayor intensidad a los hogares con más recursos, y que podría estar sustituyendo precisamente aquello que la escuela busca desarrollar: el esfuerzo y el trabajo autónomo del alumno. Es, por ahora, una hipótesis y no una conclusión cerrada por el propio informe.