Vicky Nieto tiene 63 años y perdió a su hijo de 24 por suicidio el 13 de enero de 2025. Desde entonces, relata, vive un dolor “devastador, que te atraviesa y es tan terrible que te produce sensaciones físicas que nunca había tenido”, y que ella ha utilizado, asegura, para “convertirlo en algo útil” y para “atravesar” su duelo. Ha creado y buscado ayuda para financiar una campaña de sensibilización que ayude a los demás en sus duelos y que “saque el suicidio del armario”. Se llama La última foto y se presentará este jueves, día mundial de la prevención del suicidio, enfrente del Congreso. Está protagonizada por personas reales: hombres, mujeres, jóvenes, adultos que se quitaron la vida y recopila sus últimas fotos antes de morir por suicidio. Se les ve sonrientes, serenos, aparentemente normales, bromeando, disfrutando de la cotidianidad. Igual que hacía el hijo de Vicky. “Como madre sientes que tu responsabilidad es cuidar de tus hijos. Para mí la tragedia es pensar que el suicidio es una realidad en tu vida sin que tú lo hayas visto venir. Es el punto en el que me anclo y que más me ha impulsado para hacer esto. Y no, no lo vi venir porque no hubo señales, estaba en el ángulo muerto: como cuando vas en el coche y de pronto aparece una moto y dices ‘Pero ¿dónde estaba? Si no la he visto’. Hay una pregunta horrible que te hace mucha gente desde el cariño, pero con torpeza emocional: ¿Pero tú no viste nada? Y te quieres morir”, cuenta. Y añade: “No vi nada, no, pese a mirarle con el alma. La realidad a la que te tienes que enfrentar es que tu hijo, lo que más querías en el mundo, dormía en la habitación de al lado, cenabas con él todos los días, le dabas un abrazo por las mañanas y por las noches y le mirabas a los ojos y no lo viste… Ahí estaba él pasando en silencio ese dolor que le llevó a tomar esa decisión y tú no lo viste...”. Por eso ha invertido todo su tiempo y energía en montar la campaña La última foto. “Para demostrar que no es fácil ver las señales, hay datos que lo demuestran. La mayoría no sabría tampoco reconocer las señales. Hay casos con enfermedades mentales diagnosticadas, claro, pero cuando hablamos de personas que toman esa decisión por un sufrimiento emocional es que hay un problema: así como sabemos detectar el sufrimiento físico, no estamos preparados para identificar el sufrimiento emocional. Alguien puede estar roto por dentro y, sin embargo, seguir sonriendo, estudiando, conduciendo y hasta seguir amando”, explica. La versión británica de la campaña en Reino Unido, celebra Vicky, tuvo mucha repercusión. Y ella, expublicista durante 30 años, les pidió consejos sobre cómo hacer una parecida. En ella se puede leer: “Estas son las últimas imágenes de personas que murieron por suicidio. El suicidio no siempre da señales. El silencio mata. Hablar salva”.El suicidio es, según la OMS, un problema de salud pública que no depende de una sola causa, sino en el que influyen múltiples factores: sociales, culturales, biológicos, psicológicos y ambientales. La persona que se suicida no quiere acabar con su vida, sino con el sufrimiento que padece. Se estima que hay más de 720.000 suicidios al año en todo el mundo y, según la OMS, por cada suicidio se producen otros 20 intentos que afectan directamente a una media de seis personas del entorno. En España, murieron por suicidio 3.954 personas en 2024 (últimos datos del INE disponibles) son casi once al día. Comunicar ese sufrimiento, coinciden los especialistas, no es fácil. Y, sin embargo, cuando una persona puede hablar de lo que le ocurre sin miedo a ser juzgada o estigmatizada, siente alivio. Dar el paso no es fácil. Lo corrobora Vicky. “Mi hijo tenía soporte, apoyo, sabía que en casa y con la familia se podía hablar de todo y, sin embargo, decidió ocultar ese sufrimiento de manera premeditada porque una parte de ese sufrimiento tiene que ver con sentirse culpable. Y contarlo agudiza esa culpabilidad. No quieren hacerte preocupar porque piensan que eso va a ser como soltar una bomba atómica en casa. Y ahí entran en ese túnel oscuro que llaman los especialistas, en el que cada vez estás más solo y en el que solo quieres dejar de sufrir”. Por eso, repite Vicky “hablar salva”. Por eso, insiste, hay que hablar del suicidio, sacarlo del armario. “Los sobrevivientes de suicidio te dicen que pedir ayuda o verbalizar lo que sienten se les hace una montaña. Por eso tenemos que romper ese silencio. Tenemos que aprender a tener conversaciones incómodas, tenemos que aprender también los que estamos al otro lado a tener esas conversaciones y aprender a acompañar hasta que lo incómodo se haga cómodo. No vamos a terminar con el problema del suicidio, claro que no, pero hay un porcentaje de muertes que son evitables. Y para evitarlas tiene que ser más fácil hablar de ello”. Y subraya: “El otro tema de la campaña es justo ese: quitemosle la carga a la conversación. Consigamos que se pueda hablar de ello”. Lo incómodo, subraya, es recibir una llamada en la que te dicen que tu hijo, pareja, hermano se ha suicidado. La campaña, dirigida por el cineasta Santiago Zannou, ha contado con la ayuda de creativos publicitarios y agencias que se han ido sumando. “Pregunté a Sanidad dónde estaban las campañas de sensibilización de las que el Plan de Prevención del Suicidio 2025-27 destacaba la necesidad [en el artículo 2.1 establece como medida hacer una campaña anual]. Nunca tuve respuesta. Esta que presentamos es la campaña que tendría que haber hecho el Gobierno. La hemos hecho una serie de personas con cero medios y cero presupuesto para demostrar que si se quiere, se puede”. Pues aquí estamos demostrando que si se quiere, se puede".Si necesita ayuda, tiene pensamientos o ideaciones suicidas puede llamar al 024; al teléfono de la Esperanza (717 003 717) o escribir por WhatsApp al 666 640 665. También ofrece asistencia la Fundación ANAR (900 20 20 10).
La última foto: la campaña para sacar al suicidio del armario
“Yo no lo vi venir a pesar de mirar a mi hijo con el alma”, una madre que perdió a un hijo por suicidio impulsa la iniciativa para reivindicar la importancia de hablar de lo “incómodo y difícil” porque puede salvar vidas









