Según las métricas de varios escáneres de su cerebro el monje budista Yongey Mingyur Rinpoche es el ser humano más feliz del planeta. En esos exámenes los investigadores encontraron niveles de activación extraordinarios en la corteza prefrontal izquierda, un área del cerebro asociada a emociones positivas como la felicidad, el entusiasmo y la alegría. Las pruebas realizadas cuando Mingyur tenía 41 años, los científicos informaron que “su cerebro parecía el de una persona de 33”.El monje que, dicen los que lo conocen, que tiene una risa contagiosa sostiene que la felicidad puede enseñarse y comparte algunas de sus estrategias para tener una vida plena.1. Menos confort, más satisfacciónEl monje cita al Dalai Lama cuando dice que tenemos demasiadas comodidades al alcance de la mano, por eso cuando nos sentirnos solos, incompletos o aburridos, tenemos muchos consuelos externos, como un helado, el móvil, un café. Esto, dice Mingyur, supone evadirse y escapar de esos sentimientos, que son, “en cierto modo, sabiduría”, y por tanto “convendría aceptarlos y abrazarlos como un camino por explorar”, en lugar de ignorarlos y aliviarnos con pequeños premios de consolación efímeros.2. Abraza los cambios, incluso los que te aterranEn 2011, Mingyur decidió abandonar con lo puesto su monasterio en medio de la noche. Su intención de vivir como un yogui sin hogar. Tres semanas después una grave intoxicación alimentaria lo dejó paralizado de agotamiento y dolor. Visto con la perspectiva del paso del tiempo, ahora considera que fue ese trastorno de planes lo que lo hizo comprender verdaderamente la idea budista tibetana de renunciar al control.Cumplir 18 años, empezar un nuevo trabajo, iniciar una nueva relación... todas esas son oportunidades para el cambio”Yongey Mingyur RinpocheEl monje no cree que haya que experimentar cosas desagradables para apreciar los cambios, cree que basta con aprovechar las oportunidades. “Cumplir 18 años, empezar un nuevo trabajo, iniciar una nueva relación... todas esas son oportunidades para el cambio”, dijo en una entrevista al dario The Guardian. Y añadió que tampoco hacía falta esperar a esos grandes momentos vitales, pues conocer a un nuevo grupo de personas o asumir un nuevo reto también ayuda a estar más cómodo con las cosas nuevas. Recomienda implementar un pequeño cambio cada vez que uno sienta que ha pasado un día haciendo cosas por inercia. Todo vale, desde cambiar el camino de vuelta a casa hasta cocinar con un nuevo ingrediente. Cuenta que a él le resulta útil hacer una pequeña lista de cosas nuevas que quiere probar y cuando las cosas se ponen aburridas, elige.3. No necesitas silencio para encontrar la pazMingyur reconoce que se aburrió como una ostra la primera vez que intentó meditar. Pensó: ¡Menuda tontería, respirar hoy y mañana también! Pero, dice que aprendió que medita requiere dos cosas, primero que se puede meditar en cualquier momento, lugar o con cualquier cosa, y segundo que se debe incorporar un elemento creativo a la meditación. “Todo debe convertirse en un aliado”.Hay que poder meditar en cualquier lugar, aunque haya ruidoGetty ImagesDicho de otra manera, si te molesta el ruido de tráfico afuera o la persona a tu lado está viendo videos de TikTok, la idea es convertir ese ruido en una fuente de concentración y calma. Más fácil de decir que de hacer. Mingyur sugiere ir progresando. Primero intentar meditar escuchando música, luego cascadas o el canto de los pájaros, y finalmente conversaciones en voz alta o obras. Con el tiempo, asegura, uno debería poder meditar incluso mientras un bebé llora.4. Usa los tres pilaresEl budismo tibetano tiene tres pilares: la visión, la meditación y la aplicación. Con la visión se refieren a la mentalidad, las cualidades de la consciencia, el amor, la compasión y la sabiduría. “Practicamos la meditación y luego la aplicación para crear nuevos hábitos. Uno de los hábitos más difíciles de superar es pensar: ¡Qué pesada es la gente! Según Mingyur es un pensamiento facilón, lo difícil es reconocer las cualidades de las personas para que se manifiesten. Pero hay que crear el hábito de verlos de otra manera y ser perseverante para que se produzca el cambio. Mingyur sugiere practicar esto poco a poco cada día. Intenta encontrar lo positivo de la gente, un día lo intenta con la familia, y otro con el compañero de trabajo más irritante.5. Agradece por cosas específicasEste hombre feliz cree que la lista de agradecimientos tiene que ser muy específica y sin generalidades vacías. La idea es apreciar las cosas pequeñas que uno tiene cada día, desde tener una silla cómoda hasta una siesta o una comida agradable. “Cuando se empieza a apreciar estas cosas, se empieza a apreciar la calidad de la vida y todo lo que rodea a uno”.
Cinco lecciones de vida del hombre más feliz del mundo
El monje Yongey Mingyur Rinpoche cree que hay que apreciar las cosas pequeñas







